El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, impulsa una estrategia para contrarrestar la creciente influencia de China en América Latina, una región donde el gigante asiático ha superado a Washington como socio comercial clave en varios países durante las últimas dos décadas.
En ese contexto, el mandatario estadounidense recibirá este sábado a líderes latinoamericanos en Miami, Florida, en un encuentro denominado “Shield of the Americas” (Escudo de las Américas).
El objetivo del encuentro es fortalecer la cooperación regional y persuadir a los gobiernos de la región para que reduzcan su dependencia económica de China.
Antes de esta cumbre, la administración estadounidense tomó medidas contra gobiernos vinculados a Beijing. Entre ellas, revocó visas a funcionarios de Costa Rica, Panamá y Chile por sus presuntos vínculos con China, además de advertir sobre el control chino en infraestructuras estratégicas como el Canal de Panamá.
La Casa Blanca confirmó que en la reunión participarán representantes de casi una docena de países, entre ellos Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, República Dominicana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. México y Brasil, las mayores economías de la región, no participarán en el encuentro.
Según expertos, Washington deberá presentar incentivos económicos concretos si pretende convencer a los países latinoamericanos de distanciarse de China, que se ha convertido en uno de los principales socios comerciales del continente.
Evan Ellis, profesor de estudios latinoamericanos en el Instituto de Estudios Estratégicos de la Escuela de Guerra del Ejército de EE. UU., espera que la cumbre se centre en el narcotráfico, la migración, la lucha contra el terrorismo y la reducción de la influencia hemisférica de Pekín.
Para el profesor Evan Ellis, resistir estos avances “requiere empresas estadounidenses dispuestas a invertir en la región a gran escala como alternativa a China”. Estados Unidos necesita ofrecer “productos y tecnologías que puedan competir en precio y características”.
El gobierno de Trump ha declarado que la cumbre del sábado busca “reclutar y expandir” a los aliados estadounidenses en el hemisferio occidental y limitar la participación de China en las Américas, incluyendo medidas para evitar que sus rivales establezcan posiciones militares o estratégicas en la región. La reunión surge tras el reciente enfoque de Trump en el Caribe y sus declaraciones anteriores sobre cómo Estados Unidos debería “recuperar” el Canal de Panamá de manos de China.
Su presión en la región ya ha provocado cambios importantes, desde la destitución del presidente venezolano, Nicolás Maduro, hasta la decisión de la Corte Suprema de Panamá, a principios de este año, de cancelar los contratos de una empresa de Hong Kong en el canal.







