La muerte de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, el pasado 22 de febrero, no solo impacta a México. Su caída abre interrogantes en Brasil, donde el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) logró consolidar alianzas y fortalecer rutas hacia Europa. El movimiento altera un tablero criminal que ya operaba con conexiones transnacionales.
El asesinato del líder del CJNG marca un punto de inflexión para América Latina. Analistas advierten que la ruptura de equilibrios dentro del cartel podría generar un efecto en cadena en la región. Brasil, convertido en eje del tráfico de cocaína hacia Europa y plataforma para drogas sintéticas, queda en el centro de ese reacomodo.
En territorio brasileño, el Primeiro Comando da Capital (PCC) ha ampliado su proyección hacia Europa y Australia. También abrió espacio a operadores extranjeros para fortalecer la producción de nuevas sustancias. En diciembre de 2024, la Policía Federal desmanteló el primer laboratorio de nitazenos de América Latina, donde un “cocinero” mexicano producía metanfetaminas en São Paulo.
Aunque aún no está claro quién asumirá el control del CJNG, se menciona a Juan Carlos Valencia González, alias “03”, como posible sucesor. Especialistas consideran que una fragmentación interna podría debilitar al cartel mexicano. Ese escenario podría ser aprovechado por el PCC para consolidar rutas y ampliar su influencia.

La presencia de carteles mexicanos en Brasil no es reciente. Desde 2014 se documentan contactos entre el PCC y organizaciones como el CJNG y el Cártel de Sinaloa. En 2018, ambas partes establecieron una “asociación de conveniencia” que incluyó narcotráfico y lavado de dinero, según reportes revelados por la prensa brasileña.
Además del tráfico de drogas, el CJNG ha sido vinculado al suministro de mercurio para la minería ilegal en la Amazonía, profundizando la devastación ambiental. Casos como el arresto de José González Valencia, “El Chepa”, en Fortaleza, confirmaron la dimensión transnacional de estas redes. Con la caída de “El Mencho”, Brasil y la región enfrentan un nuevo ciclo de disputas por rutas y mercados ilícitos que también impacta a Centroamérica.







