Al menos 648 personas han muerto y miles han resultado heridas desde que comenzaron las protestas masivas en Irán hace más de dos semanas, según la organización de derechos humanos Iran Human Rights (IHR), mientras el gobierno intensifica la represión y enfrenta creciente presión internacional.
Las manifestaciones, que comenzaron a fines de diciembre por el descontento económico, incluida la inflación y el aumento del costo de vida, se han convertido en uno de los movimientos más amplios contra el régimen teocrático desde la revolución de 1979.
La ONG con sede en Noruega reportó que entre las víctimas hay al menos nueve menores de edad, y que la cifra real de fallecidos podría ser mucho mayor debido a las restricciones de información impuestas por el gobierno.
Desde el 8 de enero, las autoridades iraníes han impuesto un apagón total de internet y comunicaciones, lo que dificulta confirmar datos independientes sobre la violencia y los arrestos masivos.

Organizaciones de derechos humanos informan que más de 10.000 personas han sido detenidas en varias ciudades del país, incluidos estudiantes y trabajadores que se unieron a las protestas.
El gobierno iraní ha descrito las protestas como un intento de “desestabilización” fomentado por potencias extranjeras, mientras realiza marchas en apoyo al régimen y advierte contra la “agitación”.
La comunidad internacional sigue de cerca la situación. Algunos gobiernos han condenado la represión, y existen llamados a respetar los derechos humanos de los manifestantes, aunque las tensiones diplomáticas y económicas aumentan en la región.






