La captura del presidente Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por fuerzas estadounidenses en la madrugada del 3 de enero marca un hito sin precedentes en la política hemisférica, desatando una cadena de reacciones regionales y colocando a Venezuela en el centro de una nueva etapa de incertidumbre geopolítica.
La operación, que duró poco más de dos horas y se desarrolló con alta precisión militar, fue autorizada por el presidente de EE. UU., Donald Trump, quien afirmó que su país se encargará de “administrar” Venezuela hasta lograr una “transición segura y justa”. La maniobra militar —que no dejó bajas estadounidenses— tuvo como resultado la extracción aérea de Maduro, quien ahora enfrentará un proceso judicial en Nueva York por cargos de narcoterrorismo.
La respuesta internacional fue inmediata. Colombia reforzó su frontera y condenó el ataque como una violación a la soberanía regional. Cuba, Irán y Rusia expresaron su rechazo en la ONU, mientras Argentina ofreció su respaldo a la operación.
Pero la pregunta clave ahora es: ¿qué sigue para Venezuela? Analistas de relaciones hemisféricas y expertos en seguridad internacional plantean cinco escenarios posibles que podrían definir el futuro inmediato del país:

1. Trump declara victoria y se retira
En este escenario, Trump proclama el éxito de la operación y reduce rápidamente la presencia militar en Venezuela, permitiendo que figuras como la vicepresidenta Delcy Rodríguez o el ministro de Defensa Vladimir Padrino Lópezlideren un nuevo gobierno con la misma base ideológica chavista.
Aunque evitaría un vacío de poder inmediato y limitaría riesgos para tropas estadounidenses, esta salida beneficiaría al chavismo sin ofrecer cambios estructurales, frustrando a la oposición venezolana y dilapidando el capital político de la operación militar.
2. Estalla una insurrección popular contra el chavismo
La captura de Maduro podría catalizar una revuelta ciudadana masiva que derroque al chavismo en su conjunto. Una coalición de partidos opositores, sociedad civil y chavistas descontentos podría exigir un gobierno de transición bajo auspicios internacionales.
No obstante, décadas de represión, crimen organizado y deterioro social hacen que este camino esté lleno de riesgos de violencia, inestabilidad y luchas internas por el control de recursos clave como el petróleo.

3. Escalada de EE. UU. para imponer un nuevo gobierno aliado
En esta ruta, Washington usaría su posición para forzar un cambio total de régimen, imponiendo nuevas sanciones, apoyando grupos armados opositores y utilizando el juicio de Maduro como tribuna internacional contra el chavismo.
Una figura como María Corina Machado, premio Nobel de la Paz 2025, podría liderar el nuevo gobierno con respaldo financiero y diplomático estadounidense. Sin embargo, esto implicaría una alta carga de ilegitimidad, abriría la puerta a una resistencia armada chavista y elevaría el conflicto a un nivel geopolítico con intervención indirecta de potencias como China, Rusia e Irán.
4. Tutela temporal de EE. UU. y transición dirigida
Trump ya insinuó esta opción: un modelo de custodia estadounidense, sin llamarlo ocupación, que controle temporalmente el aparato del Estado, estabilice la economía y oriente el calendario electoral.
Este modelo incluiría reformas institucionales, reconstrucción del sistema financiero y reactivación del sector petrolero, con empresas como Chevron y Halliburton entre los posibles beneficiarios. Pero, al igual que otros escenarios, también podría desatar sentimientos antiimperialistas y reacciones violentas.

5. Conflicto híbrido prolongado y transición incierta
Finalmente, podría emerger una situación caótica y sin un desenlace claro: la oposición dividida, un chavismo debilitado pero activo en zonas estratégicas, y la presencia intermitente de EE. UU. con operaciones quirúrgicas para mantener el control parcial.
Esto implicaría años de inestabilidad administrada, luchas de poder en regiones claves, presión internacional y una población atrapada entre facciones rivales y una transición sin rumbo fijo.
¿Una nueva Doctrina Monroe?
Expertos consideran que esta operación es una especie de “Doctrina Monroe 2.0”, con un mensaje claro: Washington no permitirá la influencia de potencias rivales como Rusia o China en su área de influencia.
Gobiernos como los de Cuba, Nicaragua y Colombia —este último en manos de un gobierno de izquierda— toman nota de que incluso regímenes consolidados no están a salvo si no se alinean con las políticas de Trump. Países como Panamá, Canadá y Dinamarca podrían sentir también el efecto indirecto de esta advertencia geopolítica.
Por ahora, Venezuela entra en una nueva etapa, donde la incertidumbre reina y el futuro depende tanto de la respuesta interna como de las decisiones de Washington en las próximas semanas.






