La reciente captura del presidente venezolano Nicolás Maduro por parte del gobierno de Estados Unidos ha generado críticas sobre la limitada capacidad de China para proteger a sus aliados estratégicos en América Latina, reveló el diario surcoreano The Chosun Daily.
Venezuela es uno de los principales socios de Pekín en la región y pieza clave en la expansión de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, con un vínculo estrecho en áreas como política, economía y seguridad. Sin embargo, tras el operativo estadounidense, China no ha pasado de simples críticas diplomáticas y evitó brindar respaldo militar o material a su socio caribeño. Incluso horas antes de la captura, un enviado especial del presidente Xi Jinping se había reunido con Maduro en Caracas.
El caso venezolano no es aislado. En 2023, Irán también sufrió ataques precisos de EE.UU. contra instalaciones nucleares sin que Pekín ofreciera protección activa. Según fuentes diplomáticas citadas por The Chosun Daily, este patrón proyecta dudas entre los aliados de China, quienes ahora se preguntan si “alinearse con Pekín es la elección correcta”.
Washington, bajo el liderazgo del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha evitado un enfrentamiento directo con Pekín, pero ha intensificado las presiones contra sus aliados. Cuba, que mantiene una relación estratégica con China y comparte la misma ideología socialista, ha sido blanco de sanciones desde junio de 2023, incluyendo su designación como Estado patrocinador del terrorismo.
Nicaragua, que rompió lazos con Taiwán en 2020 para estrechar su alianza con China, también ha sido afectada. Las sanciones financieras impuestas por EE.UU. en mayo de 2024 golpearon severamente el flujo de caja del régimen, a pesar de su reciente firma de un tratado de libre comercio con Pekín.

Brasil, que ha intensificado sus relaciones comerciales con China, especialmente en el sector minero y agroindustrial, también ha sentido la presión estadounidense con aranceles de hasta 50 % desde julio de 2023. Esto ha generado un debate interno sobre los riesgos y beneficios de estrechar aún más sus vínculos con Pekín.
A diferencia de Estados Unidos, que consolida sus alianzas a través de compromisos militares, China ha optado por asociaciones diplomáticas menos vinculantes. Esta estrategia busca evitar una confrontación directa con Washington, así como posibles sanciones secundarias que impacten su economía. Sin embargo, su limitada respuesta en casos como Venezuela o Irán evidencia que su “iniciativa de seguridad global” tiene poco peso en situaciones reales de conflicto.
Un editorial del South China Morning Post advirtió el 6 de enero que “la diplomacia militar de EE.UU. podría generar más incertidumbre para China que las disputas comerciales”, mientras que Reuters subrayó que muchos países de Centro y Sudamérica ahora se cuestionan si China puede ofrecer protección concreta frente a Washington.







