Tres millones de personas sufren el impacto del clima en Guatemala y 123 municipios están en máxima vulnerabilidad

La falta de lluvias amenaza la producción de granos básicos y la ganadería, mientras algunas zonas del país acumulan hasta siete años de sequía agrícola recurrente.

Millones de personas se ven afectadas por las condiciones adversas en Guatemala.

Guatemala enfrenta un creciente impacto por las anomalías climáticas: alrededor de 3 millones de personas están afectadas por las condiciones actuales, según estimaciones del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA). La situación mantiene en alerta a las autoridades por sus posibles consecuencias sobre la seguridad alimentaria.

El mapa de riesgo se extiende prácticamente por todo el territorio. El MAGA identifica 123 municipios en condiciones de “muy alta vulnerabilidad”. Además, otros 129 municipios están en vulnerabilidad alta y 88 en nivel medio. Estas cifras se dan en medio de episodios de falta de lluvia que golpean especialmente a las comunidades rurales.

Uno de los principales focos de preocupación es el Corredor Seco, donde las sequías agrícolas se han repetido durante la última década. Por ejemplo, la ministra de Agricultura, María Fernanda Rivera, advirtió que algunas localidades acumulan hasta siete años de recurrencia de sequía. Esto aumenta la presión sobre productores y familias.

El impacto también alcanza directamente al campo. De los 3 millones de guatemaltecos afectados por las condiciones climáticas, las autoridades calculan que hasta la mitad podría estar vinculada al sector agrícola. En particular, esto afecta a actividades relacionadas con granos básicos y ganadería.

Un extenso fenómeno de El Niño podría generar aún más perdidas en la región.

El problema no se limita a la ausencia de precipitaciones. Guatemala registra lluvias intensas pero de corta duración que pueden provocar inundaciones y derrumbes sin necesariamente compensar el déficit de agua que enfrentan los cultivos. El MAGA también mantiene bajo vigilancia los posibles efectos asociados con El Niño, aunque el fenómeno todavía no ha sido declarado.

Ante este escenario, el Gobierno prepara entrega de raciones y medidas de apoyo para el sector productivo, aunque reconoce limitaciones para almacenar granos y alimentos. La situación de Guatemala refleja además uno de los grandes desafíos de Centroamérica: enfrentar eventos climáticos cada vez más irregulares en economías donde millones de personas dependen directa o indirectamente de la producción agrícola.

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