El Canal de Panamá volverá a restringir el tránsito de embarcaciones ante el deterioro de sus reservas hídricas, una medida excepcional que se aplicará por segunda vez en su historia y que vuelve a encender las alertas sobre una de las rutas más estratégicas del comercio mundial.
La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) anunció que los cruces diarios bajarán inicialmente a 34 embarcaciones y posteriormente a 32, frente a los 36 tránsitos que actualmente puede manejar la vía. La reducción final equivale a cerca de un 11% de la capacidad diaria.
La decisión responde a un déficit de precipitaciones que comienza a presionar los lagos que abastecen la operación. Entre mayo y agosto, las lluvias en la cuenca estuvieron 34% por debajo del promedio histórico, mientras que los aportes de agua registraron una caída del 44%, según datos divulgados por la administración canalera.
Las restricciones comenzarán en septiembre: el límite será primero de 34 barcos diarios y llegará a 32 tránsitos desde el 15 de septiembre. Además, los cupos para buques Neopanamax quedarán limitados a nueve, mientras que en las esclusas Panamax se reducirán progresivamente.
Como hace unos años
El escenario revive las dificultades enfrentadas durante la sequía de 2023 y 2024, cuando la falta de agua obligó al Canal de Panamá a limitar drásticamente el paso de barcos y provocó retrasos en las cadenas logísticas internacionales. En el año fiscal 2024, los tránsitos llegaron a caer un 29% como consecuencia de las restricciones hídricas.
La nueva reducción ocurre además en medio del fortalecimiento de El Niño, que amenaza con prolongar el déficit de lluvias. Para Panamá, el desafío trasciende al comercio marítimo: los mismos sistemas de agua dulce que permiten operar las esclusas también son fundamentales para el abastecimiento de la población, convirtiendo la gestión hídrica en un asunto estratégico para el país y para una ruta clave del comercio internacional.
