La historia de los Tratados de Libre Comercio de la República Popular China con los países centroamericanos es una historia de desilusión, un mal negocio, una inundación masiva de productos chinos y una compra miserable de productos a los países de la región.
El ministro de Comercio Exterior de Costa Rica, Manuel Tovar, define esa relación con las mejores palabras posibles: “Es cierto que estoy insatisfecho con la relación comercial y de inversión con China. China es la segunda economía del mundo y esta relación, para mí, se ha quedado corta”.
Tovar se refirió al TLC con China, que cumple el próximo 15 de agosto 15 años de vigencia en una larga entrevista con el diario La Nación que citando cifras oficiales revela que al cierre de 2025, la relación comercial de Costa Rica con China refleja una tendencia sostenida a favor del gigante asiático. El país registró un déficit de $4.182,6 millones.
El ministro costarricense se ha quejado repetidamente de esa relación comercial con China. Hace menos de una semana dijo “He estado insatisfecho con el comportamiento o el flujo de nuestras exportaciones al mercado chino”, en una entrevista con la agencia de noticias Bloomberg en Singapur.
“No ha cumplido con las expectativas establecidas cuando iniciamos las negociaciones”, subrayó Tovar, quien también se queja de la casi nula inversión china en su país.

Nula inversión
Según datos del Banco Central de Costa Rica (BCCR), el flujo de IED originario de China fue de apenas $5 millones en 2025, frente a un flujo neto total de $5.121,8 millones provenientes de más de 25 países. De ese total, el 50,7% tuvo origen en Estados Unidos.
“Los empleos de compañías multinacionales chinas en Costa Rica son 290 (puestos)”, se queja Tovar. Este dato está muy por debajo del empleo generado por inversiones de países como Japón (6.000) e India (2.500), con los que Costa Rica no tiene un TLC vigente, afirmó el jerarca.
Tovar comparó los resultados del TLC con China frente al Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-Cafta), vigente desde 2009. Desde hace dos años, Costa Rica mantiene un superávit comercial con Estados Unidos, es decir, exporta más de lo que importa.
Para 2025, las exportaciones hacia ese país sumaron $10.673,2 millones, mientras que las importaciones alcanzaron $9.199,6 millones.
El ministro Tovar también cuestionó las dificultades para acceder a esta economía: “Llegar al mercado chino cuesta. Los protocolos sanitarios y fitosanitarios son complejos de cumplir. En los últimos meses hemos tenido discusiones para facilitar esos procesos y hemos encontrado buena voluntad de China para exportar productos de origen animal y vegetal que aún no colocamos en ese mercado. Espero que se siga avanzando”, refirió.

Nicaragua, el tono ideologizado de los cuentos chinos
Pero el desencanto no es exclusivo de Costa Rica. La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en la vecina Nicaragua no es un caso muy diferente pese a que la pareja gobernante suele repetir los cuentos chinos de inversiones faraónicas y acuerdos comerciales que no se concretan, mientras repite términos ideologizados de “revoluciones hermanas”.
El tratado de libre comercio (TLC) entre la República Popular China y Nicaragua entró en vigor el 1 de enero de 2024, dos años después de que ambos países restablecieran sus relaciones diplomáticas y dos semanas después de elevarlas al nivel de “asociación estratégica”.
El TLC entre el gigante asiático y el país centroamericano, firmado el 31 de agosto de 2023, dio acceso inmediato a ese mercado al 60 % de los productos que actualmente exporta Nicaragua con un arancel de 0 % como la carne bovina, azúcar, marisco, miel, arneses y textiles, entre otros.
En términos de comercio de bienes, las dos partes eventualmente implementarán cero aranceles sobre el 95 % de los productos de sus respectivas líneas arancelarias, de los cuales el 60 % recibirá cero arancel de manera inmediata, según el tratato.
El restante 35 % quedará exento de aranceles de manera gradual, según un comunicado divulgado por el Gobierno de Nicaragua, fechado el 29 de diciembre.
Pero todo ha quedado en papel. Según el Banco Central de Nicaragua (BCN), Nicaragua exportó $81.1 millones a China en 2025, e importó desde ese país $1893 millones. Es decir, que la balanza comercial se ubicó en menos US$1812 millones.
Un año antes, las cifras no fueron muy distintas. Nicaragua vendió a China $61.3 millones pero importó $1436 millones, creando una balanza negativa de menos $1375. Es decir, China le vende a Nicaragua 23 veces más que lo que le compra.
Y si hablamos de inversiones, estas no llegan a más de $300 millones en inversión directa materializada, es decir, bastante menor a lo que a veces se percibe en el discurso público. Muchos proyectos son anunciados por la familia Ortega-Murillo pero en realidad pocos son ejecutados y el financiamiento chino es más lento de lo esperado o lo anunciado.
Tratados congelados
Otros países de la región mantienen una posición más prudente y se han inclinado por congelar las negociaciones de acuerdos comerciales con China. Es el caso de Panamá, República Dominicana, Honduras y El Salvador.
En el caso panameño, el TLC no está cancelado oficialmente, pero está congelado desde 2019 y no ha habido avances significativos desde entonces.
Sin embargo, sí establecieron relaciones diplomáticas en 2017, cuando Panamá rompió relaciones con Taiwán y reconoció a la República Popular China. Después de eso, iniciaron negociaciones para un TLC, pero esas conversaciones se detuvieron en 2019 y no se han reactivado formalmente hasta ahora.
Al igual que Costa Rica y Nicaragua, Panamá sufre de un déficit comercial enorme con China. En 2024, China le vendió a Panamá 11 veces más de lo que le compró, dejando un déficit comercial cercano a los $3,500 millones.
China se mantiene como uno de los principales proveedores de Panamá, mientras que Panamá exporta relativamente poco, principalmente cobre —cuando la mina estaba operativa—, productos del mar y algunos agrícolas. Pero con el cierre de la gran mina de cobre, se prevé que el déficit sea mayor que en 2024.
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Honduras: China quería el 98% libre de aranceles
Otro país que tiene congeladas las negociaciones con China es Honduras. Las negociaciones del Tratado de Libre Comercio iniciaron en julio de 2023, solo tres meses después de establecer relaciones diplomáticas, pero tras anunciarse avances en múltiples rondas, todo quedó en el aire.
La razón parece ser el afán chino de arrasar con todo. O al menos así lo admitió el exvicecanciller hondureño, Gerardo Torres, quien reconoció que China quiso forzar a la entonces presidenta Xiomara Castro a firmar un acuerdo que le daba acceso al 98% de los productos chinos libres de aranceles.
“Llegamos a China y dijeron: firmemos acá, cuando nos pusimos a analizar los términos y vemos lo que pasa en la región, quien frena y pide que analicemos las cosas es el lado de Honduras, porque íbamos a entrar a un TLC con China con un 98% libre de aranceles, el 98% de los productos de China vendrían sin aranceles, lo mismo que le pidió a Dominicana, a Nicaragua, a todos los países centroamericanos”, relató Torres en una entrevista con la televisión de su país.
“Eso es un ataque al mercado, sólo el 2% nos iba a beneficiar, ella (la presidenta Castro) ordenó parar esas negociaciones”.
Pese a no contar con un TLC, China ha ahogado el mercado hondureño, pasando de vender $ 1,317 millones en 2020 a $ 2,784 millones hasta noviembre de 2025, mientras que Honduras solo pasó de vender $ 24 millones en 2020 a $ 48 millones a noviembre de 2025. Es decir, China le vende a Honduras 53 veces más de lo que le compra.
Encima, la petición hondureña de eliminar las tarifas para productos como el café no son aceptadas por China que propone una reducción progresiva.
El Salvador tampoco avanza
Las negociaciones de un TLC entre El Salvador y China están igualmente congeladas con historias similares a las de sus vecinos. Los dos países comenzaron negociaciones con la idea de que fuera un proceso relativamente rápido. Se realizaron varias rondas de negociación de un TLC (al menos tres) y se hablaba de que el acuerdo estaba “casi listo” pero ahora nadie habla de ese tema, y hay incertidumbre sobre cuándo si se llegará a concretar.
El Salvador le vende a China menos del 2% de lo que le compra. En 2025, las importaciones desde China sumaron $3,566.2 millones, mientras que las exportaciones hacia China solo alcanzaron $50 millones, un déficit comercial de –$3,516.2 millones para El Salvador. El déficit creció fuerte, pasó de –$2.6 mil millones en 2024 a –$3.5 mil millones en 2025.






