El Triángulo Norte de Centroamérica atraviesa una dinámica inédita en 2026: mientras las remesas continúan en ascenso, las aprehensiones de migrantes en ruta hacia Estados Unidos y México caen de forma drástica, marcando un giro en los patrones migratorios de la región.
Entre enero y febrero de 2026, El Salvador, Guatemala y Honduras recibieron en conjunto $7,183.3 millones en remesas, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Este flujo confirma la dependencia económica de millones de hogares centroamericanos respecto a los ingresos enviados desde el exterior.
Guatemala lideró la recepción de remesas con $ 3,848.6 millones, equivalente al 53,6% del total. Le siguieron Honduras con $ 1,809.9 millones (25,2%) y El Salvador con $ 1,524.8 millones (21,2%).
En términos de crecimiento, Honduras registró el mayor aumento interanual con un 11,2%, seguido por El Salvador con 8,4% y Guatemala con 5,8%, evidenciando un repunte sostenido en el envío de dinero pese al endurecimiento del entorno migratorio.

Menos migración
En contraste, las aprehensiones de migrantes del Triángulo Norte mostraron una caída significativa. En Estados Unidos, entre enero y febrero, se registraron solo 2,424 detenciones: 1,348 guatemaltecos, 772 hondureños y 304 salvadoreños, con descensos que superan el 77% en todos los casos.
En México, durante enero, las aprehensiones sumaron 1,485 personas, también con una reducción marcada. Destaca el caso de El Salvador, con una caída del 98,3% en detenciones respecto al mismo mes de 2025.
A nivel regional, la reducción de cruces irregulares ha sido contundente. La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) reportó 91,603 encuentros migratorios en el primer trimestre del año fiscal 2026, el nivel más bajo en décadas y una disminución cercana al 95% frente a periodos anteriores.

Este cambio coincide con el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos, particularmente tras el inicio del segundo mandato de Donald Trump, lo que ha reducido tanto la migración irregular como, en menor medida, los flujos legales.
La coexistencia de más remesas y menos migrantes detenidos plantea interrogantes sobre una posible transformación estructural en la migración centroamericana, donde el envío de dinero se mantiene como un pilar económico incluso en un contexto de mayores restricciones para movilizarse hacia el norte.







