Las remesas familiares enviadas al Triángulo Norte de Centroamérica registraron un crecimiento interanual de 10.7 % durante los primeros cuatro meses de 2026. Así lo señalan los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
Entre enero y abril, El Salvador, Guatemala y Honduras recibieron en conjunto $15,852 millones. Estos recursos continúan siendo fundamentales para millones de hogares de la región.
Guatemala lideró ampliamente la recepción de remesas con $8,431.6 millones, equivalente a más de la mitad de todo el dinero enviado a los 3 países. Honduras recibió $4,134.2 millones y El Salvador $3,286.7 millones.
La mayor parte de estos fondos provino de migrantes radicados en Estados Unidos. Allí, millones de centroamericanos trabajan y sostienen económicamente a sus familias desde el extranjero.

Gastos de consumo
Las remesas son utilizadas principalmente para cubrir gastos de alimentación, salud, educación, vivienda y servicios básicos, convirtiéndose en una fuente clave de estabilidad para numerosos hogares.
Sin embargo, las familias receptoras señalan que el aumento del costo de vida en Estados Unidos y la incertidumbre laboral han reducido la capacidad de ahorro y envío de muchos migrantes. Esto ha sucedido en los últimos años.
Detrás de las cifras existen historias de sacrificio, separación familiar y esfuerzo migratorio. Para miles de centroamericanos, el dinero enviado desde el exterior sigue representando una oportunidad para enfrentar necesidades básicas y mejorar sus condiciones de vida.







