La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo eliminó los aranceles a las importaciones provenientes de China mediante el Acuerdo Ministerial 005-2026, que autoriza la entrada en vigor de forma inmediata.
La decisión, según economistas, profundizará el desequilibrio comercial entre ambos países y aumentará la presión sobre la pequeña industria nicaragüense.
La medida, anunciada oficialmente por el Ejecutivo, reduce a cero los impuestos aduaneros para los productos chinos que ingresan a Nicaragua.
Todo ello en el marco del Tratado de Libre Comercio (TLC) vigente entre ambos países desde 2023.
Sin embargo, el acuerdo no especifica si China adoptará una decisión recíproca para facilitar el acceso de productos nicaragüenses a su mercado.

Una apertura unilateral
Analistas consultados por medios locales señalan que, aunque los tratados comerciales suelen contemplar la eliminación progresiva de aranceles, esta decisión destaca por su carácter unilateral y acelerado.
No hubo períodos de desgravación que permitan proteger sectores sensibles de la economía.
El propio texto del tratado, publicado en el diario oficial La Gaceta, contempla en su artículo 2.4 la posibilidad de que una de las partes acelere de forma unilateral la eliminación de aranceles, siempre que lo comunique a su contraparte.
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Competencia desleal
No obstante, especialistas advierten que esta facultad, aunque legal, no siempre resulta conveniente en economías con marcadas asimetrías productivas.
“Es natural que un tratado de libre comercio lleve a cero los aranceles, pero normalmente se negocian plazos para evitar impactos abruptos en la producción local”, explicó un economista, quien pidió anonimato.
En Nicaragua, sectores comerciales han denunciado desde hace años la creciente presencia de negocios de origen chino en ciudades del país, a los que acusan de competir en condiciones desiguales debido a ventajas fiscales y logísticas.

Brecha comercial en aumento
Los datos oficiales reflejan un crecimiento acelerado del intercambio comercial, pero con un saldo ampliamente favorable a China.
En 2023, año de entrada en vigor del TLC, Nicaragua exportó a China bienes por 14,2 millones de dólares. Para 2025, esa cifra ascendió a 81,1 millones, lo que representa un aumento del 571 %, aunque partiendo de una base reducida.
En contraste, las importaciones desde China pasaron de 1.228,3 millones de dólares en 2023 a 1.892,9 millones en 2025, un incremento de 664,6 millones.
Como resultado, la brecha comercial creció de 1.214,1 millones de dólares en 2023 a 1.811,8 millones en 2025, siempre a favor del país asiático.
Otra forma de dimensionar el desequilibrio es la relación entre exportaciones e importaciones: si en 2025 era de 19 a 1 en el tercer trimestre, al cierre del año escaló hasta 23,3 a 1.
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Impacto en la economía local
Economistas advierten que la eliminación de aranceles podría intensificar la entrada de productos de bajo costo, lo que representa un desafío para pequeñas y medianas empresas nicaragüenses.
Desde el comercio local se ha señalado que muchos negocios no pueden competir con los precios de mercancías importadas desde China, lo que podría traducirse en cierres o reducción de operaciones.
Además, la medida se suma a una relación económica más amplia en la que China ha ganado protagonismo en Nicaragua mediante préstamos, proyectos de infraestructura y acuerdos comerciales.

Contexto geopolítico y económico
El acercamiento entre Managua y Pekín se consolidó tras la ruptura de relaciones diplomáticas con Taiwán en 2021 y la firma del TLC en 2023.
Desde entonces, China ha incrementado su presencia económica en el país centroamericano, mientras Estados Unidos sigue siendo el principal proveedor de bienes, aunque con un crecimiento marginal del 0,64 % en los últimos años.
En contraste, el saldo comercial con Estados Unidos se redujo significativamente, pasando de ser favorable a ese país en 2023 a registrar un leve superávit para Nicaragua en 2025.
Para analistas, la eliminación de aranceles a productos chinos refuerza una tendencia de dependencia comercial y podría consolidar un modelo económico basado en importaciones, con efectos de largo plazo sobre la producción nacional.
La principal incógnita, coinciden, es si China responderá con medidas equivalentes que permitan equilibrar el intercambio o si la apertura seguirá siendo, en la práctica, de un solo sentido.







