Las mujeres continúan enfrentando importantes desventajas en el acceso y uso de productos financieros en Costa Rica, según revela el IV Informe de Brechas entre Hombres y Mujeres en el Acceso y Uso de Productos y Servicios Financieros 2025, elaborado por instituciones del sistema financiero nacional y el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU).
El estudio concluye que, aunque se han registrado avances en inclusión financiera, persisten desigualdades significativas en áreas como crédito, pensiones, seguros, inversión y acceso a recursos para actividades productivas. Estas diferencias limitan la autonomía económica femenina y reducen sus oportunidades de crecimiento patrimonial.
Uno de los hallazgos más relevantes es que las mujeres representan el 45.7 % de las personas con créditos activos, frente al 54.3 % de los hombres. Además, el monto promedio de financiamiento otorgado a una mujer alcanza ₡11.8 millones (Unos $25,600), mientras que los hombres reciben en promedio ₡13.7 millones (unos $30 mil), reflejando una brecha de 13.6 %.
La diferencia resulta más llamativa al considerar que las mujeres presentan un mejor comportamiento crediticio. El informe señala que el 91.1 % de ellas mantiene sus préstamos al día, mientras que en los hombres la cifra es de 89.4 %. Asimismo, los hombres concentran el 61 % de los saldos en mora del sistema financiero.
Sistema de pensiones
Las desigualdades también se reflejan en el sistema de pensiones. Las mujeres representan apenas el 41.2 % de las afiliaciones en los regímenes básicos y reciben montos significativamente menores al momento de jubilarse. En el Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM), la pensión promedio femenina es de ₡285,105 ($620), mientras que la masculina alcanza ₡372,777 ($810), una diferencia de 30.8 %.
El acceso al financiamiento productivo constituye otra de las principales brechas identificadas.
El Sistema de Banca para el Desarrollo destinó únicamente el 27 % de sus recursos crediticios a mujeres durante 2024. Mientras ellas recibieron ₡164,269 millones ($357 millones), los hombres accedieron a ₡370,399 millones ($805 millones), especialmente en sectores como construcción, transporte y actividades productivas de mayor escala.
En el sector de seguros, la participación femenina continúa siendo menor en áreas clave. Las mayores diferencias aparecen en los seguros empresariales y de accidentes y salud, donde la presencia masculina supera ampliamente a la femenina. El informe también advierte que cerca del 22 % de las pólizas no registran el sexo de la persona asegurada, lo que dificulta medir con precisión la magnitud de las brechas.
La situación también se replica en el mercado de valores. Aunque las mujeres representan aproximadamente el 46 % de las personas que realizan operaciones bursátiles, los montos invertidos siguen siendo inferiores a los registrados por los hombres, evidenciando una menor capacidad de acumulación de activos financieros.
No obstante, el estudio identifica avances en programas de capacitación y emprendimiento. La Unidad de Fomento y Desarrollo Empresarial (UFODE) del Instituto Nacional de Aprendizaje atendió a 3,580 personas durante 2024, de las cuales el 82 % fueron mujeres. Además, más del 80 % de los recursos asignados por esta unidad se destinaron a población femenina.
Los autores del informe concluyen que las brechas observadas responden principalmente a factores estructurales como la desigual distribución de las tareas de cuido, la informalidad laboral, menores ingresos y dificultades históricas para acceder a financiamiento. Por ello, recomiendan fortalecer las políticas públicas, ampliar los programas de inclusión financiera y promover productos adaptados a las necesidades de las mujeres para reducir las desigualdades persistentes en el sistema financiero costarricense.






