Guatemala recibe $16,083 millones en remesas, un incremento del 20%

Las remesas representan el 65.6 % de la meta anual y están impulsando el consumo privado, que equivale al 90 % del PIB guatemalteco.

Las remesas han aumentado un 20% este año en Guatemala.

Guatemala ha recibido $16,083.6 millones en remesas familiares en lo que va del año, lo que representa un aumento del 20 % en comparación al mismo periodo del año anterior, según cifras oficiales del Banco de Guatemala (Banguat).

Johny Gramajo, gerente económico de Banguat, detalló que este crecimiento supera las proyecciones institucionales, que estimaban un aumento central del 14 % al cierre de 2025, dentro de un rango que oscila entre el 13 y el 17 %. De cumplirse este escenario, el país recibiría $24,521.6 millones en remesas este año.

Para 2026, las autoridades esperan que el flujo de divisas incremente en un 5 %, lo que elevaría el total a aproximadamente $25,750 millones. Gramajo enfatizó que estas transferencias están fortaleciendo el consumo privado, el cual representa más del 90 % del Producto Interno Bruto (PIB) de Guatemala.

Hasta la fecha, el monto acumulado equivale al 65.6 % del objetivo previsto para todo el año. Solo en 2024, Guatemala cerró con un récord de $21,510.2 millones en remesas, lo que implicó un alza del 8.6 % frente a 2023.

Según Gramajo, este flujo de dinero refleja, en parte, una respuesta de los migrantes guatemaltecos ante posibles cambios en la política migratoria de Estados Unidos.

“La mayoría de los envíos forman parte de los ahorros de nuestros compatriotas que están trasladando anticipadamente por temor a una deportación”, explicó al estatal Diario de Centroamérica.

Sin embargo, advirtió que estas reservas son limitadas y podrían comenzar a reducirse durante el cuarto trimestre del año.

El funcionario también señaló que los aumentos salariales que favorecieron el flujo de remesas en años recientes están comenzando a desacelerarse debido al enfriamiento del mercado laboral estadounidense.

Finalmente, Gramajo mencionó que el impuesto del 1 % aprobado en EE. UU. podría tener un efecto psicológico entre los migrantes. “No por el impacto económico directo, sino por el temor de acercarse a una remesadora y que eso pueda derivar en medidas migratorias”, concluyó.

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