Sectores empresariales hondureños abogan por volver con Taiwán tras el “fracaso” con China

En medio de un escenario político aún indefinido y con el proceso electoral sin resultados finales, sectores productivos de Honduras comienzan a expresar sus expectativas frente a un posible cambio de gobierno y un eventual giro en la política exterior, especialmente en la relación con China y Taiwán.

Tawián y Honduras tuvieron una estrecha relación por más de 80 años.

En medio de la incertidumbre electoral que rodea Honduras, hay una cosa que tienen clara los sectores empresariales del país: la relación que estableció Xiomara Castro con la República Popular China ha sido un fracaso comercial y manifiestan su esperanza de que el nuevo gobierno restablezca las relaciones diplomáticas y comerciales con Taiwán. 

Tomás Ramírez, presidente de la Asociación de Caficultores Independientes de Honduras, aseguró que para los productores el restablecimiento de relaciones con Taiwán sería “lo más provechoso” para el país. Recordó que ese vínculo permitió durante años cooperación técnica, respaldo financiero y oportunidades académicas para estudiantes hondureños.

Ramírez señaló que, tras el rompimiento con Taiwán, sectores como el café y el camarón no lograron acceder al mercado chino.

“Los caficultores y camaroneros que queríamos entrar a Taiwán con producto de calidad no pudimos, y también hubo estudiantes que ya no se graduaron en ese país”.

El dirigente fue crítico con la estrategia adoptada por el gobierno de Castro y sostuvo que China no se consolidó como un comprador de productos hondureños. Según explicó, los intentos de negocios enfrentaron precios bajos y falta de cumplimiento.

“China es un país muy grande, pero lo que hace es vender productos, no comprarlos”, sostuvo.

El sector cafetalero es uno de los que se siente más vulnerado por la actual administración Castro.

Desde una mirada económica, el economista Mario Sosa coincidió en que el vínculo con China no produjo los resultados esperados. Afirmó que no se registró una inversión significativa ni acuerdos claros para la compra de productos hondureños, ni tampoco transferencia tecnológica, como se había anunciado inicialmente.

 

Sosa agregó que la presencia de productos chinos en el mercado interno afectó la competitividad del mediano y gran empresario nacional, sin que se generaran beneficios visibles en términos de exportaciones o desarrollo productivo.

Xiomara Castro ha mantenido un vínculo cercano con China.

 

Ambos entrevistados coincidieron en que un eventual gobierno de derecha, ya sea encabezado por Nasry Asfura o Salvador Nasralla, podría abrir la puerta a retomar relaciones estratégicas con Taiwán y fortalecer los vínculos con Estados Unidos, considerados clave para la estabilidad económica y comercial del país.

A finales de noviembre, el expresidente del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (COHEP), Santiago Ruiz calificó las relaciones diplomáticas con China como un “completo fracaso” para Honduras en materia económica. A su juicio, la decisión no generó oportunidades y ha causado retrocesos severos en sectores productivos clave.

“Ha sido un fracaso para Honduras, especialmente al referirse a la apertura de nuevos tratados que no han cumplido con las expectativas. Ha sido oficialmente un completo fracaso”, declaró Ruiz a medios locales, en referencia a la política exterior implementada por el actual gobierno hondureño.

El debate se da en un contexto político complejo, marcado por un proceso electoral aún sin definición y por el descontento de diversos sectores con la gestión de la izquierda liderada por Xiomara Castro, lo que mantiene en suspenso las decisiones de inversión y las expectativas del sector privado hondureño.

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