Nicaragua mantuvo su calificación crediticia en ‘B’ con perspectiva estable, según el más reciente informe de Fitch Ratings divulgado este viernes 23 de mayo, gracias a una política fiscal prudente, sostenidos superávits fiscales y acumulación de reservas internacionales.
Durante 2024, el país centroamericano registró un superávit fiscal del 2.4 % del PIB, similar al año anterior, impulsado por un crecimiento de dos dígitos en ingresos tributarios y un control del gasto. Fitch prevé que el superávit se reduzca levemente a 2.0 % en 2025 y a 1.4 % en 2026, debido a un aumento proyectado en la inversión pública.
La deuda pública de Nicaragua se redujo a 39.7 % del PIB en 2024, y se espera que caiga a 36.9 % en 2025 y 34.7 % en 2026, cifras por debajo del promedio de países con la misma calificación. La mayor parte de esta deuda (92.9 %) está denominada en moneda extranjera, lo que expone al país a riesgos cambiarios, aunque mitigados por un régimen de tipo de cambio controlado y reservas internacionales que alcanzaron los $6,700 millones.
Fitch también subraya que los riesgos políticos y geopolíticos persisten, especialmente bajo la nueva administración del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Funcionarios clave de su gabinete impulsaron las sanciones de la Ley RENACER de 2021 y han manifestado oposición a la permanencia de Nicaragua en el tratado CAFTA-DR. De imponerse nuevas restricciones comerciales, el impacto sería significativo, ya que el 83 % de las remesas —que representan el 25 % del PIB— provienen de EE.UU.
En cuanto al financiamiento externo, el país experimentó una caída de los desembolsos netos a 0.7 % del PIB en 2024, debido a una baja del 25 % en créditos de organismos oficiales, especialmente del BCIE. Aunque el gobierno espera mayor financiamiento de entidades estatales chinas, Fitch señala que el momento y monto siguen siendo inciertos.
La economía nicaragüense creció 3.6 % en 2024, con el consumo interno como motor principal, impulsado por un alza del 13 % en remesas. Se espera que el crecimiento se modere entre 3 % y 3.5 % en 2025 y 2026 por la desaceleración en EE.UU. La inflación, por su parte, cayó a 1.7 % interanual en abril de 2025.
No obstante, el principal factor que limita una mejora en la calificación es la débil gobernanza. El país se ubica en el percentil 17 de los indicadores globales del Banco Mundial en rubros como Estado de derecho y control de la corrupción. El Congreso aprobó en noviembre una ley que prohíbe la aplicación doméstica de sanciones internacionales, lo que podría dificultar operaciones del sistema financiero, aunque las autoridades bancarias han moderado su implementación para evitar perder relaciones internacionales.
Fitch advierte que un deterioro en las reservas internacionales, el aumento de tensiones políticas o un debilitamiento en la política fiscal podrían derivar en una baja en la calificación. Por el contrario, una mejora sostenida en el crecimiento económico y reducción de los riesgos geopolíticos abriría la puerta a una eventual mejora.