Costa Rica, El Salvador, Guatemala y Honduras figuran entre las economías con mejor desempeño de América Latina y el Caribe, según el más reciente informe del Banco Mundial, que destaca el impulso de las remesas, las exportaciones y la integración regional como motores del crecimiento.
El informe Panorama económico de América Latina y el Caribe señala que estas cuatro economías centroamericanas han logrado un desempeño superior al promedio regional gracias a una combinación de apertura comercial, mayor integración en las cadenas de valor y un flujo sostenido de remesas, factores que han fortalecido el consumo y la inversión.
Costa Rica sobresale por la expansión de los servicios de alto valor agregado, especialmente la producción de dispositivos médicos, además de atraer nuevas inversiones vinculadas al nearshoring. El Banco Mundial considera que estas ventajas han consolidado al país como uno de los principales destinos para empresas que buscan reubicar operaciones cerca del mercado estadounidense.

El efecto de la seguridad
En El Salvador, el organismo atribuye el dinamismo económico a la mejora de las condiciones de seguridad, una mayor formalización de la economía y un entorno macroeconómico más estable. Estos factores, junto con el constante ingreso de remesas, han impulsado el turismo, el comercio y los sectores orientados a la exportación.
El informe también destaca la solidez de las finanzas públicas en buena parte de Centroamérica. Guatemala y Honduras mantienen algunos de los niveles de deuda pública más bajos de América Latina en relación con el tamaño de sus economías, mientras Costa Rica y Belice han logrado reducir ese indicador mediante políticas de disciplina fiscal.
El Salvador también muestra avances en la estabilización de su deuda, aunque continúa entre los países con mayores niveles de endeudamiento de la subregión.

En el caso de República Dominicana, el Banco Mundial identifica una tendencia hacia la estabilización de la deuda pública tras el incremento registrado durante la pandemia. Nicaragua, por su parte, mantiene una reducción gradual de este indicador, reflejando una evolución fiscal más estable en los últimos años.
Pese a este panorama favorable, el organismo advierte que Centroamérica aún enfrenta desafíos importantes para sostener su crecimiento a largo plazo. Entre ellos menciona la baja productividad, la dependencia de la demanda externa, los altos costos de la energía y las importaciones, así como los riesgos asociados al cambio climático.
Aun así, concluye que la combinación de disciplina fiscal, apertura comercial y ventajas competitivas mantiene a la subregión entre las economías más dinámicas de América Latina y el Caribe.







