China anunció nuevas y estrictas reglas para proteger sus cadenas de suministro frente a sanciones extranjeras, en un contexto marcado por la guerra en Irán y una disputa portuaria con Panamá, lo que eleva la tensión internacional previo a un encuentro entre sus líderes y Estados Unidos, reveló el diario Financial Times.
Las medidas, divulgadas este mes, amplían significativamente la definición de interferencia en los asuntos comerciales del país e incluyen castigos severos, como prohibiciones de salida del territorio para ejecutivos involucrados en posibles infracciones.
Según el gobierno chino, estas disposiciones no solo responden a temas comerciales, sino que abarcan ámbitos más amplios relacionados con la seguridad nacional y la soberanía económica.
“El alcance de estas regulaciones va más allá de los asuntos comerciales y económicos”, señaló Yuyuan Tantian, una cuenta vinculada a medios oficiales del Partido Comunista. Además, advirtió que estas acciones son solo el inicio de un paquete más amplio de legislación.
“Más legislación está prevista a medida que China continúa perfeccionando su sistema legal para asuntos relacionados con el extranjero”, agregó la misma fuente.
Beijing vinculó estas decisiones a lo que considera riesgos derivados de acciones externas, como las amenazas de sanciones de Estados Unidos a bancos chinos por operaciones con petróleo iraní, así como la cancelación de concesiones portuarias de la empresa CK Hutchison en Panamá.
Además, China ha presionado a las navieras internacionales Maersk y Mediterranean Shipping Company (MSC) que cesen sus operaciones en puertos estratégicos del Canal de Panamá, según un reporte del Financial Times.
La presión china se interpreta como una represalia luego que la Corte Suprema de Panamá declarara inconstitucional el contrato con CK Hutchison, tras una auditoría que reveló pérdidas de $1,200 millones para el Estado panameño.
Estas nuevas reglas surgen a pocas semanas de una reunión entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, donde se prevé discutir la continuidad de una tregua comercial entre ambas potencias.
En los últimos cinco años, China ha triplicado sus controles de exportación como parte de una estrategia para responder a restricciones tecnológicas impuestas por Estados Unidos, especialmente en sectores como los semiconductores.
Las normativas, identificadas como órdenes 834 y 835, buscan impedir que empresas, bancos o plataformas actúen como intermediarios de medidas extranjeras que afecten el acceso de China a mercados o bienes estratégicos.
Analistas consideran que estas disposiciones podrían aumentar las tensiones con socios comerciales, mientras empresas multinacionales han expresado preocupación por el riesgo de sanciones, incluyendo la posibilidad de detenciones y restricciones de movilidad para sus ejecutivos.
