Francia e Inglaterra disputarán este sábado el partido por el tercer lugar de la Copa del Mundo 2026 con el objetivo de cerrar de la mejor manera su participación en el torneo. Aunque ambos equipos llegan golpeados tras perder las semifinales, el encuentro ofrece un incentivo adicional para el delantero francés Kylian Mbappé, quien aún pelea por conquistar la Bota de Oro.
Mbappé suma ocho goles en el Mundial, la misma cantidad que el argentino Lionel Messi. Sin embargo, el capitán de la Albiceleste lidera la clasificación gracias a que registra una asistencia más, por lo que el atacante francés necesita marcar o asistir frente a Inglaterra para presionar al argentino, quien disputará la final el domingo contra España.
La historia demuestra que el partido por el tercer puesto ha sido determinante en la lucha por el máximo goleador del Mundial. En cuatro ocasiones, este compromiso definió al ganador de la Bota de Oro. El caso más reciente ocurrió en Sudáfrica 2010, cuando el alemán Thomas Müller aseguró el premio tras anotar en la victoria sobre Uruguay y beneficiarse por el criterio de desempate de las asistencias.
Situaciones similares ocurrieron en Francia 1938, cuando el brasileño Leónidas marcó dos goles en el duelo por el tercer lugar; en Italia 1990, con Salvatore Schillaci, y en Francia 1998, cuando el croata Davor Šuker selló el reconocimiento como máximo artillero del torneo.
Además de su influencia en la clasificación de goleadores, este encuentro también ha dejado algunos de los registros más llamativos en la historia de los Mundiales. El partido con más anotaciones por el tercer lugar se disputó en Suecia 1958, cuando Francia derrotó 6-3 a Alemania con cuatro goles de Just Fontaine, quien terminó aquel campeonato con 13 tantos.
El compromiso también fue escenario del gol más rápido en la historia de la Copa del Mundo. El turco Hakan Şükür abrió el marcador apenas a los 11 segundos del partido por el tercer puesto frente a Corea del Sur durante el Mundial de Corea y Japón 2002.
Pese a esos antecedentes, el encuentro suele ser visto como un trámite incómodo para las selecciones eliminadas en semifinales. El seleccionador de Inglaterra, Thomas Tuchel, resumió ese sentimiento al afirmar: “Ninguno de nuestros jugadores, ni de los franceses, quiere jugar este partido de consolación”.
No obstante, la FIFA mantiene un incentivo económico para ambas selecciones. El equipo que obtenga el tercer lugar recibirá un premio de $29 millones, mientras que el cuarto clasificado percibirá $27 millones, una diferencia de $2 millones que añade un motivo adicional para buscar la victoria.






