El expresidente de Costa Rica Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002) describió como “terrible” el proceso penal y civil que enfrentó por más de 25 años por acusaciones de supuesto uso indebido de fondos de reaseguros para financiar viajes y gastos con pocos controles. Aseguró que fue un proceso con reiteradas violaciones a sus derechos.
Durante una entrevista con la televisora Teletica, Rodríguez dijo que su experiencia en el proceso fue terrible porque “ninguna persona” debería estar sujeta a un proceso judicial en el que “se violan reiteradamente sus derechos”, se retrasa el proceso para hacer “interminable la persecución”, que cuatro instituciones presenten acusaciones simultáneamente, que se gasten millones en la persecución y que se tarden 25 años en emitir una sentencia.
“Nadie debería estar sujeto a eso, ni siquiera un expresidente” dijo Rodríguez, quien admitió que sí hubo un momento en el quiso “tirar la toalla”. Recordó que su abogado le dijo hace unos seis años atrás que había hablado con instituciones para conciliar en el caso “antes de morirse”. Pensó en conciliar, pero le dijeron que “no” porque “quisieron dar a atender que estaba aceptando la culpabilidad”.
“Muchas veces le manifesté (querer terminar el proceso antes de morir). Yo llegué a superar la expectativa de vida de un hombre costarricense hace siete años y mi preocupación era que no se terminara esto y yo no quería morirme y que el caso se resuelva porque yo me morí, yo quiero que la historia quede clara” reconoció Rodríguez con Teletica.
“Hay una persecución basada en hechos comprobables o hay un invento, una teoría de complot en que me metieron” dijo. Recordó que al desempeñarse como secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA) escuchó “las mentiras” de las que lo acusaban y entendió que no podía seguir en el caso mientras le atribuían faltas graves.
Aseguró que sentía que le debía a su familia demostrar ante los tribunales su inocencia con la verdad de los hechos. Mencionó que al momento de tomar la decisión de enfrentar el proceso judicial, no pensó que lo esposarían y lo mantendrían detenido en la cárcel, pues notificó con anticipación el día de su regreso a Costa Rica, sin embargo lo expusieron a una “situación pública degradante”.
Aprendió a perdonar rezando
En un momento de profunda reflexión durante la entrevista. Rodríguez fue cuestionado si guardaba rencor otra sus perseguidores, pero relató que el duro proceso judicial y las personas que lo visitaban le hicieron entender que la única forma de no guardar un rencor que lo destrozara era “rezar todos los días con nombre por las personas que sentía que más me habían perseguido”.
“Lo hice ordenadamente por varios años y eso me ayudó a no tener rencor” y reconoció que eso “lo salvó” de tener problemas nerviosos o de intestino porque el rencor y el odio no crea ningún beneficio. “El perdón es de lo más sabio que hay en el mundo” afirmó.
Reconoció que hubo “amigos” que le dieron la espalda, otros lo buscaron años después para reconocer que lo trataron de forma injusta. Otros amigos, él los fue a buscar, se “dieron un abrazo y se acabó el problema”.







