Al menos 60 amenazas de ataques armados o tiroteos fueron reportadas en instituciones educativas de Costa Rica entre febrero y mayo de 2026, una situación que mantiene en alerta al Ministerio de Educación Pública (MEP) y genera preocupación en comunidades escolares de todo el país.
La cifra fue confirmada por el ministro de Educación, Leonardo Sánchez Hernández, quien señaló que los incidentes equivalen a un promedio de una amenaza diaria desde el inicio del curso lectivo. En algunas jornadas, incluso, se han registrado hasta tres reportes en diferentes centros educativos.
Aunque ninguna de las amenazas se ha concretado en hechos violentos, las autoridades sostienen que cada caso es atendido con absoluta seriedad debido al impacto que provoca en estudiantes, docentes y familias.
Las advertencias suelen difundirse mediante redes sociales, chats estudiantiles, mensajes digitales, grafitis o publicaciones anónimas. En la mayoría de los casos se trata de mensajes breves como “tiroteo mañana”, sin mayores detalles, pero suficientes para generar incertidumbre y temor dentro de la comunidad educativa.
Ante este escenario, el Ministerio de Educación implementó una “Guía en caso de amenazas de tiroteos”, un documento dirigido a estudiantes, docentes, padres de familia y personal administrativo que establece procedimientos de actuación ante posibles amenazas con armas de fuego o armas blancas.
Las medidas preventivas han incluido, en numerosos casos, la suspensión temporal de clases mientras se realizan verificaciones de seguridad. Sin embargo, especialistas advierten que estas interrupciones afectan directamente el proceso de enseñanza y aprendizaje.
Las estadísticas muestran que los 60 casos reportados durante los primeros cuatro meses del curso lectivo representan cerca del 30 % de las 206 amenazas registradas entre 2022 y mayo de 2026, lo que evidencia un incremento significativo del fenómeno.
“Nos hemos estado preparando cada vez más para atender esta situación y entender el fenómeno. Yo no quisiera minimizarlo como han hecho otros países diciendo es una moda o un reto (de los estudiantes)”, afirmó el ministro Leonardo Sánchez.
El funcionario explicó que cada amenaza activa de inmediato protocolos institucionales de prevención, coordinación y protección, independientemente de que posteriormente se determine que no existía un riesgo real para la población estudiantil.
“De parte del Ministerio de Educación Pública, vamos a seguir con esta lucha hasta el último día, vamos a invertir todo el tiempo y los recursos posibles. Pero sí, hacemos un llamado al padre de familia a que esté más tiempo con sus hijos, a que le preste más atención, a que le dé seguimiento a lo que hace, a que revise cómo va el estudiante, con quién se reúne, con quién habla”, manifestó.
Según el MEP, los reportes representan apenas el 1 % de una población estudiantil que supera el millón de alumnos. No obstante, las autoridades consideran que el fenómeno merece atención permanente debido a sus posibles implicaciones para la seguridad escolar.
Las investigaciones realizadas hasta ahora apuntan a causas diversas. Algunas amenazas podrían estar relacionadas con intentos de evitar evaluaciones académicas, retos virales en redes sociales o conductas imitativas entre estudiantes. Sin embargo, el Ministerio no descarta factores más complejos vinculados a la violencia social, problemas familiares o situaciones específicas de determinadas comunidades.
Las autoridades educativas reiteraron que continuarán fortaleciendo los protocolos de prevención y coordinación con otras instituciones para reducir el riesgo y garantizar la seguridad dentro de los centros educativos del país.







