La investigación sobre la masacre que dejó 20 personas asesinadas en la comunidad de Rigores, en el departamento hondureño de Colón, Honduras, entrará en una nueva etapa luego de que la justicia autorizara la exhumación de los cuerpos para realizar nuevos análisis forenses.
La decisión fue confirmada por el Ministerio Público, que considera que las nuevas diligencias podrían aportar información técnica fundamental para fortalecer el expediente y reconstruir con mayor precisión lo ocurrido durante la matanza.
Según las autoridades, los trabajos comenzarán el próximo 1 de junio bajo la coordinación de especialistas de Medicina Forense. En una primera fase serán exhumados tres cuerpos considerados prioritarios para el avance de las pesquisas.
Los expertos realizarán nuevas autopsias y estudios especializados en busca de evidencias relacionadas con las causas de muerte, el tipo de armas utilizadas y otros elementos que permitan esclarecer las circunstancias del ataque.

Las muestras biológicas y los indicios recolectados serán enviados a laboratorios criminalísticos para análisis complementarios. Los resultados pasarán a formar parte de los informes técnicos que respaldarán la labor de la Fiscalía Especial de Delitos Contra la Vida.
La masacre ocurrió el pasado 21 de mayo en una finca de la comunidad de Rigores, municipio de Trujillo. De forma preliminar, las autoridades han señalado posibles vínculos con disputas entre estructuras criminales que operan en la región caribeña de Honduras.
El caso ha generado conmoción dentro y fuera del país debido a la magnitud del crimen. Mientras continúan las investigaciones, familiares de las víctimas y organizaciones sociales mantienen la exigencia de que los responsables sean identificados y llevados ante la justicia.






