La deportación de migrantes a Latinoamérica ha aumentado la presión en los servicios sociales que ya se encuentran sobrecargados en los países que los reciben, además que la demanda ser servicios básicos aumenta considerablemente.
El informe “Prospectiva estratégica panorama multipaís de América Latina y El Caribe 2025-2028” de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) revela que el retorno de migrantes ejerce una constante “presión” en servicios sociales que de por sí ya se encuentran sobrecargados.
Asimismo, la demanda de servicios básicos como vivienda, salud y educación se ha aumentado con la llegada de migrantes, quienes sufren de condiciones precarias que se agudizan por estigmas de las sociedades a las que llegan y reciben poco apoyo para reintegrarse.
En ese sentido, los migrantes no solo enfrentan una profunda desconexión y exclusión social, sino que disponen de limitadas oportunidades para insertarse laboralmente, por lo que, muchos migrantes se ven obligados a trabajar informalmente, se sumergen en la pobreza o caen en el endeudamiento.
“La pérdida de tierras agrícolas y biodiversidad está agravando la inseguridad alimentaria e impulsando la migración y el desplazamiento de personas que buscan medios de vida más sostenibles” apunta el informe.
El informe señala que durante el último año en Guatemala se han visto cambios en políticas migratorias y económicas, especialmente por “eventos asociados a amenazas naturales” en la migración. Mientras que, en Panamá, se disponen de protocolos para dar “respuestas rápidas” en emergencias.
En el caso de Costa Rica, en el último año se ha identificado que es puente de migración hacia el norte y hacia el sur, lo que, ha hecho que múltiples asentamientos de migrantes se queden en Costa Rica como un país de acogida.
Para los próximos años, se prevé que los fenómenos naturales extremos se conviertan en un fuerte motor que empuje el “desplazamiento e inestabilidad en América Latina”, pues han registrado que eventos como sequías, inundaciones, el aumento del nivel del mar y los climas extremos obligan a la gente a abandonar sus comunidades.







