Un nuevo estudio científico cuestiona la teoría tradicional que atribuye el colapso de la civilización maya exclusivamente a la sequía, al encontrar evidencia de condiciones climáticas estables en una ciudad clave de Guatemala.
La investigación, liderada por el profesor Benjamin Gwinneth de la Université de Montréal, analizó sedimentos del lago cercano al sitio arqueológico de Itzán, un yacimiento arqueológico maya localizado en el municipio de La Libertad en el Petén, Guatemala, en el norte guatemalteco.
Los resultados revelan que, pese a que otras regiones mayas sí experimentaron sequías severas, Itzán mantuvo un clima estable durante el periodo en que su población colapsó.
Este hallazgo sugiere que factores distintos al clima pudieron haber influido en la caída de esta civilización.
El equipo científico utilizó indicadores geoquímicos como residuos de incendios, ceras vegetales y compuestos orgánicos derivados de desechos humanos para reconstruir la historia ambiental y demográfica de la zona.
Estos datos permitieron rastrear la evolución de la población, las prácticas agrícolas y las condiciones climáticas durante más de 3,000 años.

Durante el periodo clásico, cuando la civilización maya alcanzó su apogeo, se registró un crecimiento poblacional significativo y un cambio hacia métodos agrícolas más intensivos.
Sin embargo, hacia el periodo clásico terminal, entre hace 1,140 y 1,000 años, se observó un descenso abrupto de la población y el abandono del sitio.
“Itzan es un caso clave porque no muestra evidencia de sequía, lo que indica que el colapso no puede explicarse únicamente por factores climáticos”, explicó Gwinneth.
Los investigadores plantean que la caída de la civilización maya fue resultado de un efecto en cadena dentro de una red altamente interconectada de ciudades.
Según esta hipótesis, las sequías en otras regiones provocaron conflictos, migraciones masivas, crisis económicas y la ruptura de rutas comerciales, lo que afectó incluso a comunidades estables.
“La transformación o colapso de la civilización maya fue un fenómeno complejo en el que se combinaron factores climáticos, sociales, económicos y políticos”, concluyó el investigador.
El estudio aporta una nueva perspectiva sobre uno de los mayores enigmas de la historia y advierte sobre los riesgos de las sociedades interconectadas ante crisis regionales.







