La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) continuará realizando vertidos de agua desde sus lagos mientras persistan las lluvias y los ríos mantengan altos caudales, como una medida preventiva para reducir el riesgo de inundaciones en poblaciones cercanas a la vía interoceánica.
Así lo informó este sábado la subadministradora del Canal de Panamá, Ilya Espino de Marotta, quien explicó a la Estrella de Panamá que la estrategia habitual de la institución es alcanzar niveles máximos en los embalses hacia diciembre, en previsión de la temporada seca.
“Nosotros nos esforzamos a que al mes de diciembre tengamos los lagos al máximo nivel porque viene tradicionalmente una época de verano donde el agua empieza a bajar. Así que para nosotros es importante que los lagos estén a su máxima elevación”, señaló.
No obstante, el inicio de 2026 ha presentado condiciones climáticas inusuales. Espino de Marotta calificó las lluvias registradas en las primeras semanas del año como “totalmente fuera de lo normal”, situación que ha obligado a adelantar los vertidos, una práctica que usualmente se realiza al cierre de la temporada lluviosa.
“Teniendo un lago muy alto con unas lluvias que no se esperan, nos toca seguir vertiendo. Por lo general, vertimos al final del año, cuando termina la temporada de lluvias y empieza el verano. Como no se ha dado eso, tuvimos que ampliar un poquito”, explicó.
La subadministradora subrayó que estas decisiones se toman con base en información técnica y monitoreo constante de las condiciones hidrometeorológicas, debido a los riesgos que implica no liberar agua a tiempo. “Si no hacemos los vertidos, puede impactar a poblaciones que podrían sufrir inundaciones, y eso para nosotros es crítico. Por eso la información de la data, la hidrometeorología, todo lo que nos ayuda a formar estas decisiones de un día para otro, es fundamental. Uno está monitoreando, monitoreando el antes. Mira, va a seguir la lluvia, los ríos siguen efluyendo, entonces hay que vaciar un poquito el lago”.
En cuanto al estado de los embalses, Espino de Marotta detalló que el lago Gatún se encontraba el viernes en 88.93 pies (27.10 metros), su nivel máximo operativo.
El Canal de Panamá logró una recuperación operativa durante 2025, luego de enfrentar en 2024 una de las sequías más severas de su historia reciente, que obligó a reducir el tránsito de buques para preservar los niveles de agua en los reservorios.
La operación de la vía interoceánica, de 80 kilómetros de longitud, depende en gran medida del suministro de agua dulce proveniente de los lagos Gatún y Alhajuela, necesarios para elevar los buques hasta 26 metros en las esclusas. Sin embargo, estos niveles se vieron drásticamente afectados desde 2024 por el fenómeno de El Niño, caracterizado por altas temperaturas y un retraso significativo de las lluvias, mientras las autoridades permanecen atentas a la evolución del invierno en los próximos meses.







