Un feminicidio cada 33 horas: la violencia contra las mujeres no da tregua en Honduras

Los 121 feminicidios registrados en lo que va de 2026 reflejan una problemática estructural vinculada a la desigualdad, la impunidad y la persistencia de patrones de dominación contra las mujeres.

La violencia de género sigue siendo uno de los principales desafíos para la protección de las mujeres en Honduras.

La violencia contra las mujeres continúa cobrando vidas en Honduras a un ritmo alarmante. Según datos del Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), el país registra 121 feminicidios en lo que va de 2026. Esta cifra equivale a una mujer asesinada cada 33 horas.

Para la directora del observatorio, Migdonia Ayestas, estos crímenes representan mucho más que estadísticas. Además, la académica sostiene que detrás de cada caso existen estructuras de poder, control y desigualdad. Estas siguen afectando a miles de mujeres en la sociedad hondureña.

Ayestas explicó que los feminicidios son la expresión más extrema de una violencia que suele comenzar con amenazas, agresiones psicológicas, control económico y otras formas de abuso. En muchos casos, estas pasan desapercibidas hasta que ocurre una tragedia.

La especialista afirmó que las normas culturales que históricamente han colocado a las mujeres en condiciones de subordinación continúan alimentando conductas violentas. Según indicó, muchos agresores utilizan la violencia como una herramienta para imponer autoridad y ejercer control sobre sus víctimas.

El patrón de violencia

Los especialistas advierten que los feminicidios son la expresión más extrema de patrones de violencia, desigualdad y control que persisten contra las mujeres en Honduras. De acuerdo con el Observatorio de la Violencia, además de los 121 feminicidios confirmados este año, existen otros tres casos que permanecen bajo análisis. Se busca determinar si cumplen con los criterios legales para ser tipificados como tales.

La directora del observatorio considera que la solución requiere mucho más que endurecer las penas. A su juicio, es necesario fortalecer las instituciones encargadas de investigar estos delitos, mejorar la capacidad de respuesta de los operadores de justicia y garantizar recursos suficientes para proteger a las víctimas.

Ayestas también destacó el papel de la educación y la prevención para combatir las causas profundas de la violencia de género. Asimismo, señaló la importancia de involucrar a los hombres en procesos de transformación social. Esto debe promover relaciones basadas en el respeto, la igualdad y la resolución pacífica de conflictos.

Mientras organizaciones defensoras de derechos humanos continúan reclamando acciones más efectivas, la impunidad sigue siendo uno de los principales desafíos en Honduras. Especialistas advierten que, sin una respuesta integral del Estado, la violencia contra las mujeres continuará siendo una de las problemáticas más graves. Por lo tanto, seguirá siendo una de las problemáticas más persistentes del país.

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