Las principales represas que abastecen de agua a Tegucigalpa registraron este sábado 5 de septiembre niveles críticos de almacenamiento, en medio del déficit de lluvias que afecta a la capital hondureña, según el reporte de la Unidad Municipal de Agua Potable y Saneamiento (UMAPS).
El informe clasificó el nivel global de riesgo hídrico como alto, debido a que las reservas se encuentran dentro del rango crítico establecido entre 25 % y 50 %. Los dos principales embalses de la ciudad, Los Laureles y La Concepción, permanecen por debajo del 30 % de su capacidad.
La represa Los Laureles se encuentra al 29.51 % de capacidad, con un volumen almacenado de 3.100 millones de metros cúbicos. El nivel del embalse se ubicó en 1,017.60 metros sobre el nivel del mar y su planta reportó una producción de 450 litros por segundo.
La situación es aún más ajustada en La Concepción, que registra 26.56 % de capacidad y almacena 9.618 millones de metros cúbicos. El nivel del embalse alcanzó los 1,134.34 metros sobre el nivel del mar, mientras la producción y los aportes de su planta se situaron en 850 litros por segundo.
Ambas fuentes se mantienen por debajo del umbral crítico de 50 %, situación que obliga a las autoridades a optimizar el consumo y la distribución del agua en Tegucigalpa. El descenso de las reservas ocurre mientras el déficit de precipitaciones continúa presionando el abastecimiento de la ciudad.
A finales de agosto, el director municipal de Gestión de Riesgos de la Alcaldía del Distrito Central, Julio Quiñónez, advirtió que la crisis hídrica podría extenderse durante al menos 17 meses, entre lo que resta de 2026 y parte de 2027.
“Nosotros venimos anticipándonos a esto”, señaló Quiñónez. La Alcaldía del Distrito Central -que incluye Tegucigalpa y la vecina Comayagüela- declaró una emergencia hídrica a finales de mayo ante el deterioro de las condiciones de abastecimiento y el descenso de las reservas disponibles.
Desde esa declaratoria, las autoridades municipales impulsaron la perforación y habilitación de pozos, la contratación de camiones cisterna y la ampliación de las cuadrillas encargadas de reparar daños en las redes de distribución. Estas acciones buscan sostener el suministro mientras Los Laureles y La Concepción continúan operando con reservas consideradas críticas.






