El racionamiento de agua potable en el Distrito Central de Honduras continuará cada 9 días debido a la sequía severa que afecta al país, confirmó el alcalde de la capital, Juan Diego Zelaya. La medida seguirá vigente mientras las autoridades no adopten un nuevo esquema de distribución.
Según el alcalde, si se mantiene el horario actual, las represas podrían sostener el suministro de agua hasta finales de septiembre.
“Ahorita estamos a 9 días. Hasta que no tomemos otra determinación, así lo vamos a mantener. Si mantenemos ese racionamiento, tenemos hasta finales de septiembre con las represas”, declaró a periodistas.
Las autoridades refuerzan medidas para sostener el abastecimiento
La alcaldía mantiene la entrega gratuita de agua potable mediante camiones cisterna y la perforación de pozos. Hasta ahora, ha distribuido más de 4.5 millones de galones de agua en distintos sectores de la capital.
Además, Zelaya señaló que la solución de largo plazo depende de la construcción de la represa San José, una obra que comenzó en marzo después de permanecer paralizada durante 18 meses.
El alcalde también pidió mantener los trabajos de perforación de pozos, reparación de fugas y distribución gratuita de agua mientras avanza el proyecto de infraestructura.
La próxima semana evaluarán una posible alerta roja
Las autoridades analizarán durante la próxima semana una eventual declaratoria de alerta roja para el Distrito Central. La decisión dependerá de los informes técnicos emitidos por los organismos nacionales de gestión de riesgos y monitoreo climático.
Zelaya explicó que la emergencia hídrica permanece desde finales de mayo debido a las escasas probabilidades de lluvia.
El fenómeno de El Niño agrava la crisis hídrica
La sequía severa está vinculada al fenómeno de El Niño y también afecta a otros países de la región, entre ellos El Salvador, Colombia y Puerto Rico, además de 75 municipios de Honduras.
El alcalde hizo un llamado a la población para continuar con el ahorro de agua. Afirmó que el consumo responsable ha contribuido a reducir la velocidad con la que disminuyen los niveles de las represas que abastecen a la capital hondureña.







