Panamá expulsó y deportó a 108 ciudadanos colombianos en un solo vuelo chárter, como parte de un operativo coordinado entre autoridades de seguridad y migración, en una acción que refuerza la política del país contra el delito y el incumplimiento de la normativa migratoria.
Un total de 108 personas, entre ellas 96 hombres y 12 mujeres, fueron trasladadas desde territorio panameño hacia Medellín, Colombia, en un vuelo chárter escoltado por las autoridades. La operación se realizó bajo estrictas medidas de seguridad.
El procedimiento fue ejecutado por el Servicio Nacional de Migración (SNM) desde la Base Aérea Capitán Juan Delgado, ubicada en la antigua terminal del Aeropuerto Internacional de Tocumen, según informaron fuentes oficiales.
De acuerdo con Migración, 94 de los ciudadanos fueron expulsados tras recibir una rebaja de condena otorgada mediante el Decreto Presidencial N.° 1 del 7 de enero de 2026, mientras que otros 14 fueron deportados por infracciones a la legislación migratoria y faltas administrativas.

El ministro de Seguridad Pública, Frank Ábrego, explicó que la mayoría de los expulsados cumplían penas en centros penitenciarios del país por delitos de alto impacto, principalmente relacionados con el narcotráfico y otros vínculos ilícitos.
Ábrego adelantó que este tipo de operativos continuará durante el año, debido a nuevos procesos de reducción de penas que podrían involucrar a más ciudadanos extranjeros privados de libertad en Panamá.
El ministro también señaló que Panamá ha realizado expulsiones de personas de otras nacionalidades, como nicaragüenses, aunque en menor número y generalmente a través de vuelos comerciales, siempre bajo custodia del Servicio Nacional de Migración.
Sobre la logística del operativo, Ábrego destacó la coordinación directa con el Gobierno de Colombia y aseguró que estas acciones buscan enviar un mensaje claro de que “el delito no paga”, además de fomentar la reinserción social de los expulsados en sus países de origen.







