Centroamérica vuelve a quedar rezagada en la lucha contra la corrupción. El Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, elaborado por Transparencia Internacional, ubica a Nicaragua como el país peor evaluado de la región, con una puntuación de 14 sobre 100. Esto ocurre en un contexto marcado por retrocesos democráticos, debilitamiento institucional y expansión del crimen organizado.
Nicaragua ocupa el último lugar en Centroamérica y se sitúa entre los países con mayor percepción de corrupción en América. El informe señala represión, cooptación de las instituciones y ausencia de controles independientes como factores clave de su caída sostenida en el índice.
En el segundo peor lugar regional aparece Honduras, con 23 puntos. Aunque mantiene una leve distancia respecto a Nicaragua, el país retrocedió posiciones por la fragilidad del sistema judicial, denuncias persistentes de corrupción y una débil rendición de cuentas.
Le sigue Guatemala, que obtuvo 24 puntos. El IPC atribuye su retroceso al debilitamiento del Estado de derecho, la persecución de fiscales y jueces anticorrupción. Además, atribuye la reducción del espacio cívico para la vigilancia ciudadana.
El Salvador se ubica más arriba, con 32 puntos, pero también en descenso. El informe advierte que las restricciones a organizaciones civiles y a medios independientes han reducido la supervisión del poder público, afectando la transparencia.
En una posición intermedia aparece Panamá, con 36 puntos. Aunque supera a otros países de la región, Transparencia Internacional alerta por casos recurrentes de corrupción administrativa y una justicia percibida como lenta e ineficaz.
El mejor evaluado de Centroamérica vuelve a ser Costa Rica, con 56 puntos. Sin embargo, el informe subraya que incluso este país enfrenta nuevos desafíos vinculados a la infiltración del crimen organizado y el impacto de la corrupción en la seguridad.
A nivel regional, las Américas obtuvieron un promedio de 42 puntos sobre 100, sin avances significativos frente a años anteriores. Desde 2012, 12 de los 33 países del continente han empeorado de forma considerable en el índice.
Transparencia Internacional advierte que la corrupción ha facilitado la expansión del crimen organizado transnacional, debilitando la democracia, los servicios públicos y los derechos humanos, con efectos directos en la vida cotidiana de la población.
El informe también destaca que la reducción del espacio cívico y los ataques a voces independientes limitan la capacidad de supervisión y favorecen la impunidad, un patrón que se repite en varios países centroamericanos.
Para revertir esta tendencia, el organismo recomienda fortalecer la independencia judicial, garantizar libertades fundamentales, aumentar la transparencia en la contratación pública y profundizar la cooperación internacional contra la corrupción transnacional. Sin estos cambios, Centroamérica seguirá atrapada en un ciclo de retrocesos institucionales y desconfianza ciudadana.
