El robo de los espejos de una camioneta blindada del convoy del expresidente Manuel Zelaya expuso que la delincuencia común de Honduras tampoco parece intimidarse ante los esquemas de seguridad.
El incidente ocurrió frente a un centro asistencial privado del barrio La Bolsa, en Comayagüela. Allí, el exmandatario hondureño permanecía internado tras una intervención quirúrgica programada.
Los ladrones apuntaron a una camioneta blindada
Según informes policiales preliminares, sujetos se acercaron a una de las 2 camionetas de lujo blindadas (de esas “bien perronas”, como dirían muchos) del convoy de la familia Zelaya.
El vehículo estaba estacionado en la vía pública frente al centro asistencial. Mientras el personal médico atendía sus labores, los delincuentes aprovecharon el descuido exterior.
En pocos minutos, desprendieron y se llevaron todos los espejos retrovisores del automotor. Después escaparon sin que, hasta ahora, se conozca su paradero.
El robo fue descubierto posteriormente por integrantes de la guardia asignada a la seguridad del exmandatario. Los agentes notificaron el hecho a las autoridades correspondientes.
Así, el vehículo que debía ayudar a mantener bien protegido a Zelaya terminó necesitando protección para sus propios espejos.
La seguridad de los expresidentes tiene respaldo legal
En Honduras, los expresidentes pueden recibir medidas especiales de seguridad debido a la naturaleza de las funciones que desempeñaron.
La protección está contemplada en la Ley de Protección Especial de Funcionarios y Exfuncionarios en Riesgo Extraordinario, establecida mediante el Decreto 323-2013 y sus reformas.
El esquema puede incluir seguridad personal, protección domiciliaria y recursos para facilitar los desplazamientos del exmandatario y su entorno cercano.
Sin embargo, las autoridades determinan los recursos humanos y materiales mediante evaluaciones periódicas de riesgo.
El robo vuelve a poner el foco en la delincuencia común
El caso se suma a los reportes sobre robo de accesorios vehiculares que afectan a distintos sectores urbanos de Honduras.
El robo de espejos retrovisores figura entre las modalidades que afectan a conductores. Los delincuentes pueden actuar rápidamente y aprovechar vehículos estacionados en zonas con vigilancia limitada.
En este caso, la notoriedad de la víctima y la presencia de personal de seguridad no evitaron el robo.
Por ahora, las autoridades deberán determinar quiénes participaron en el hecho y establecer si existen imágenes u otros elementos que permitan identificar a los responsables.
Mientras tanto, la camioneta blindada de Zelaya quedó con una evidencia de que la delincuencia en Honduras no respeta a exmandatarios, ni aunque se trate del “Comandante” (como apodan en el partido Libre a Manuel Zelaya).







