El popular alcalde de Panamá, Mayer Mizrachi, denunció un trato que calificó de “traumante” durante su llegada al Aeropuerto Internacional El Dorado, en Bogotá, Colombia.
En un video de casi 3 minutos publicado en redes sociales, Mizrachi afirmó que las autoridades lo llevaron a una habitación que le recordó su detención en Colombia hace una década.
Mizrachi llegó a Bogotá el miércoles 2 de septiembre para participar en un foro del Banco Interamericano de Desarrollo.
“Me metieron precisamente en el cuarto donde hace 10 años yo estaba esposado”, afirmó. También recordó que entonces estaba rodeado de agentes de Interpol y perros.
Mizrachi, de 39 años, señaló que aquel episodio terminó con su deportación a Panamá. Recordó que antes permaneció varios meses recluido en una cárcel colombiana.
El alcalde aseguró que la experiencia reabrió una herida emocional que consideraba superada. Además, cuestionó que su historial judicial continúe generando dificultades para ingresar a Colombia.
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— Mayer Mizrachi (@Mayer) September 2, 2026
Un proceso judicial marcó su relación con Colombia
Mizrachi enfrentó un proceso judicial en Panamá relacionado con presuntas irregularidades en contratos estatales. El caso derivó en una alerta internacional y posteriormente en su detención en Colombia.
Las autoridades colombianas lo recluyeron mientras se resolvían los procedimientos legales vinculados con su posible extradición. Finalmente, el Gobierno colombiano ordenó su expulsión en 2016 y Mizrachi regresó a Panamá.
Después, retomó sus actividades empresariales y políticas. En 2024 ganó las elecciones para dirigir la Alcaldía del Distrito de Panamá.
Pide revisar los procedimientos migratorios
Durante su mensaje, Mizrachi aclaró que no buscaba perjudicar la imagen de Colombia. Sin embargo, pidió a las autoridades revisar los procedimientos aplicados a personas con antecedentes judiciales.
“El sistema está dañado”, sostuvo el alcalde, al cuestionar el trato que reciben quienes ya cumplieron procesos penales o judiciales.
Mizrachi también explicó que esas experiencias pueden dificultar la recuperación de la vida laboral y social. “No es que merezco un trato particular por ser quien soy, sino por ser un ser humano más”, afirmó.
Finalmente, pidió a las autoridades colombianas actuar para evitar situaciones similares. También dijo que la experiencia afectó los esfuerzos que, según él, realizó durante años para recuperar su nombre y reputación.







