Las mujeres centroamericanas exiliadas que buscan protección en otros países no solo enfrentan el éxodo de dejar sus familias, trabajos y personas cercanas en sus países de origen, sino que sufren crisis migratorias y económicas en los países de acogida.
El último informe del Centro de Estudios Transdisciplinarios de Centroamérica (CETCAM) expone cómo las mujeres centroamericanas forzadas al exilio no solo afecta sus vidas y cuerpos de forma diferenciada, sino las dificultades que enfrentan solas en otros países.
El informe plantea que si bien el exilio y los desplazamientos forzados no son realidades nuevas en Nicaragua, El Salvador y Guatemala, si debe contemplarse cómo afecta en sus vínculos y relaciones por la manera apresurada en que dejan sus casas junto a sus familias y vínculos cercanos.
“Ninguna de estas mujeres quiere salir de sus casas y sus países, pero se ven forzadas a hacerlo para proteger su integridad física, su seguridad y las de sus familias. Si las salidas no son fáciles, tampoco lo son los trayectos” señala el informe del CETCAM.
Sin embargo, el CETCAM expone que las mujeres exiliadas al llegar a sus países de acogida enfrentan problemas para regularizar su estatus migratorio, les resulta difícil encontrar lugares seguros para vivir y conseguir trabajos que les permitan subsistir económicamente.
“El exilio no detiene la violencia, solo la reconfigura.” Expertas de #Nicaragua, #ElSalvador y #Guatemala analizaron el desplazamiento forzado de mujeres como una expulsión política sistemática. 🧵 pic.twitter.com/m4c6yeEBbu
— CETCAM (@CetcamCA) April 6, 2026
Además, estas dificultades no les permiten acceder a servicios de salud, educación y de ayuda psicosocial. “Estos desafíos frecuentemente chocan contra la rigidez burocrática y la falta de comprensión acerca de su situación” afirma el informe.
En el caso de Nicaragua, la Fundación por la Libertad de Expresión y Democracia (FLED) reporta los casos de 15 periodistas exiliados que tuvieron que buscar trabajos en otras áreas en sus países de acogida por la falta de oportunidades.
Las circunstancias del exilio son tan severas no solo a nivel económico, sino social y psicológico, que la FLED ha reportado el caso de tres periodistas que gestionaron con el gobierno que les permitiera regresar con sus familias.







