Más de un millón de niños y adolescentes de entre 5 y 17 años realizan actividades laborales en Honduras, una situación que especialistas y organizaciones de derechos humanos atribuyen principalmente a la pobreza. Según los expertos, esta realidad limita el acceso a la educación y afecta el desarrollo integral de la niñez.
En el marco del Día Mundial contra el Trabajo Infantil, diversas instituciones hicieron un llamado a fortalecer las acciones para reducir una problemática que sigue presente en distintos sectores económicos del país.
El campo concentra la mayor cantidad de casos
El coordinador nacional del proyecto Cultivando Futuro de Visión Mundial Honduras, Emerson Ulloa, explicó que la falta de recursos económicos continúa siendo el principal factor que empuja a los menores a incorporarse al mercado laboral.
De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística de Honduras, el sector agrícola concentra el 36,4 % de los casos de trabajo infantil. Le siguen el comercio con el 17,8 %, la construcción con el 6,2 % y la manufactura con el 5,8 %.
Las cifras también reflejan que cerca de medio millón de menores realiza tareas domésticas peligrosas o en jornadas prolongadas. Además, otros 207,000 combinan actividades económicas de riesgo con extensas labores en el hogar.
Ulloa advirtió que estas condiciones exponen a los niños y adolescentes a riesgos físicos y psicológicos, además de reducir sus oportunidades educativas.
La recolección de café sigue bajo observación
Entre las actividades más señaladas figura la recolección de café, una práctica vinculada históricamente a la economía familiar en zonas rurales.
Según Ulloa, las características montañosas de muchas regiones cafetaleras representan riesgos para la seguridad de los menores que participan en estas labores.
Por su parte, el presidente ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Café de Honduras, Miguel Pon, reconoció que el sector enfrenta cuestionamientos relacionados con el empleo de menores. Sin embargo, señaló que factores como la falta de acceso a una educación de calidad y ciertas prácticas culturales influyen en la persistencia del problema.
Pon sostuvo que la erradicación del trabajo infantil requiere una respuesta coordinada entre el Estado, las empresas, las organizaciones sociales y la cooperación internacional.
Iniciativas buscan mantener a los menores en las aulas
Como parte de los esfuerzos para enfrentar esta situación, el proyecto Cultivando Futuro impulsa programas conocidos como “puentes educativos”.
Estas iniciativas brindan espacios de atención y acompañamiento para los niños durante las temporadas de cosecha, con el objetivo de evitar que abandonen sus estudios para incorporarse al trabajo agrícola.
Según datos del programa, estas acciones han contribuido a erradicar más de 500.000 horas de trabajo infantil en distintas comunidades del país.
Organismo de derechos humanos pide reforzar la protección
El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos de Honduras advirtió que el trabajo infantil constituye una grave vulneración de derechos, ya que limita el acceso a la educación, la salud, el descanso y otras condiciones esenciales para el desarrollo de la niñez.
La coordinadora de la Defensoría de la Niñez de esa institución, Cándida Maradiaga, señaló que la pobreza, la exclusión social y la desigualdad continúan alimentando el problema.
Maradiaga indicó que muchas familias incorporan a sus hijos en actividades económicas para garantizar ingresos básicos. Por ello, pidió fortalecer las políticas públicas, mejorar los sistemas de inspección laboral y ampliar los programas de protección social.
“Cada infancia truncada por la explotación, la pobreza o la indiferencia representa una deuda colectiva que no podemos ignorar”, afirmó la funcionaria.
Con información de EFE







