Guatemala mantiene un vínculo profundo con California, donde, según datos recientes de Consejo Nacional de Atención al Migrante de Guatemala (Conamigua), residen 1,280,871 guatemaltecos que han requerido asistencia consular. Esta cifra, aunque ya impactante, se queda corta. Las autoridades reconocen que el subregistro es amplio. Miles viven fuera de los sistemas oficiales por miedo, falta de documentos o desconexión con los consulados.
La noción de California como la “segunda capital” de Guatemala no es nueva, pero hoy se sostiene con más fuerza que nunca. El secretario de Conamigua, Raúl Berríos, explicó que esta clasificación surge del mapa consular del Minex, donde ningún otro estado estadounidense concentra una comunidad comparable. Texas, Nueva York, Nueva Jersey y Maryland también agrupan grandes núcleos, pero ninguno alcanza la magnitud californiana.
Esa presencia masiva ha convertido a California en un enclave cultural y económico que influye directamente en Guatemala. La comunidad guatemalteca sostiene negocios, redes sociales, y organizaciones comunitarias. Estas dinámicas impactan tanto en su vida diaria como en el país de origen. Esto sucede desde el envío de remesas hasta la participación política transnacional.

Sin embargo, el tamaño de esta diáspora también la expone. En Los Ángeles, las recientes redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) encendieron las alarmas. Provocaron 5 días consecutivos de protestas, un reflejo del temor que atraviesa a la comunidad. Migrantes denuncian que las detenciones ocurren en lugares donde buscan trabajo. Ocurren en hoteles, comercios, esquinas y puntos de encuentro para labores de jardinería o construcción.
Testimonios señalan que ICE ya no actúa solo con patrullas identificadas, sino también con vehículos particulares, generando un clima de incertidumbre. Las protestas derivaron en enfrentamientos, con piedras arrojadas por manifestantes y el uso de balas de goma y gas lacrimógeno por parte de la Policía local.
Frente a este escenario, organizaciones comunitarias y líderes migrantes llaman a la unidad. Instan a los guatemaltecos indocumentados a buscar redes de apoyo. Además, deben mantener comunicación con sus familias y reforzar la organización comunitaria. “Lo más importante es la comunidad y defendernos”, resumió uno de los participantes. Refleja el espíritu de resistencia que mantiene viva a esta enorme diáspora guatemalteca.







