Más de 200 mil personas resultaron damnificadas por las intensas lluvias que azotan el norte de Honduras, una emergencia que ha obligado al despliegue de operaciones masivas de rescate y asistencia, mientras crece la preocupación regional por el impacto de fenómenos climáticos extremos en Centroamérica.
Las precipitaciones, asociadas a una ola ártica, provocaron inundaciones desde el 19 de enero y afectaron a 25 de los 30 municipios de la zona norte. El desbordamiento de ríos y quebradas dejó comunidades anegadas, viviendas dañadas y carreteras intransitables.
En el departamento de Córdoba se concentra la mayor afectación, con 224 mil personas impactadas, incluida la capital Montería. Más de 5 mil ciudadanos permanecen en albergues temporales habilitados en escuelas, iglesias y centros comunitarios, tanto en áreas urbanas como rurales.
El sector turístico también sufrió un fuerte golpe. Destinos como Tela, La Ceiba y Roatán reportaron pérdidas millonarias por daños en infraestructura y cancelaciones de reservas, afectando la economía local en departamentos como Cortés, Atlántida, Colón e Islas de la Bahía.

Las autoridades informaron que en los últimos cuatro días se han acumulado más de 250 horas de trabajo con maquinaria pesada para limpiar canales, restablecer vías rurales y contener nuevos desbordamientos en municipios como San Pelayo, Puerto Escondido y Lorica.
La respuesta institucional se coordina a través del Puesto de Mando Unificado, que prioriza recursos y zonas críticas. Mientras continúa la llegada de ayuda humanitaria, el Gobierno reiteró el llamado a la solidaridad, en una emergencia que evidencia la vulnerabilidad climática de Honduras y los desafíos que enfrenta la región ante eventos cada vez más intensos.







