Pese a las sanciones impuestas por Estados Unidos y su creciente aislamiento internacional, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo de Nicaragua mantiene un aliado clave: Rusia. Lejos de limitarse a la venta de armamento, Moscú ha financiado y ejecutado la construcción de infraestructura militar en Managua utilizando únicamente recursos del presupuesto estatal ruso, según una investigación del medio ucraniano United24 Media.
La cooperación quedó registrada en un contrato firmado el 20 de noviembre de 2015 entre el Ministerio de Defensa ruso y su empresa subordinada, la Planta de Reparación de Aviación 308 (JSC 308 ARZ), con sede en Ivanovo. Aunque presentado como un acuerdo interno, el objetivo real fue ejecutar trabajos directamente en territorio nicaragüense, sin participación económica del régimen Ortega-Murillo .
Esta colaboración incluyó, entre otros elementos, la transferencia gratuita de aviones militares AN-26 a Nicaragua. Estas aeronaves, de origen soviético, son utilizadas para transporte de tropas, carga, evacuación médica y tareas de reconocimiento. Su entrega refuerza significativamente la capacidad de movilidad del Ejército nicaragüense.
Entre 2019 y 2020, se firmaron nuevos acuerdos con la empresa rusa Metalon LLC, encargada de las obras en Managua. Según órdenes de pago analizadas, al menos 23 millones de rublos —equivalentes hoy a unos $284,000— fueron destinados a construir un taller de pintura para los AN-26, catalogado oficialmente como instalación de “reparación”.
Inspecciones posteriores, realizadas entre 2019 y 2023, confirmaron la instalación de equipos y la ejecución de obras en bases militares nicaragüenses, todas financiadas y supervisadas por el Gobierno ruso. Estos documentos comprueban una estrategia deliberada de Moscú para ampliar su presencia en Centroamérica bajo un esquema estatal.

Paralelamente, Estados Unidos ha sancionado a estructuras rusas con presencia en Nicaragua. En 2024, el Departamento del Tesoro sancionó al centro de entrenamiento del Ministerio del Interior ruso en Managua, así como a las compañías COMINTSA y Capital Mining, vinculadas al régimen. Washington denunció que el centro ruso entrena a las fuerzas de seguridad nicaragüenses en métodos represivos.
La dictadura de Nicaragua enfrenta acusaciones por la represión de su población, la corrupción institucional y su contribución a la migración masiva hacia EE.UU., lo que ha motivado sanciones reiteradas. Pese a contar con recursos como oro, pesca, turismo y acceso estratégico a dos océanos, el país mantiene altos niveles de pobreza y la migración de un gran porcentaje de su población.
Para Rusia, la relación con los Ortega-Murillo representa una extensión de su política exterior al estilo Guerra Fría: apoyo militar y económico a regímenes autoritarios a cambio de lealtad política. En ese marco, Nicaragua sigue siendo uno de los pocos aliados en la región que avala públicamente la agenda geopolítica de Moscú.







