La crisis vial en Honduras vuelve a encender alarmas tras un nuevo derrumbe en la carretera CA-4, una de las rutas más importantes del país, donde cada bloqueo genera pérdidas millonarias y afecta directamente al motor económico del Valle de Sula.
El desprendimiento de rocas en el sector de la colonia Lempira, entre San Pedro Sula y Cofradía, ha provocado nuevamente largas filas de vehículos y paralización del transporte de carga, afectando la dinámica comercial de toda la región.
Este punto crítico se ha convertido en un problema recurrente, tanto en temporada de lluvias como en verano, evidenciando fallas estructurales y una falta de intervención sostenida por parte de distintos gobiernos durante más de 20 años.
Cada interrupción en la CA-4 impacta de forma inmediata en la economía hondureña, ya que esta vía conecta zonas clave de producción y comercio. Expertos advierten que los costos por combustible, retrasos y logística pueden sumar millones de lempiras en cada evento.

Aunque se trata de una carretera nacional, la respuesta inmediata suele recaer en la municipalidad de San Pedro Sula, que debe movilizar maquinaria para despejar el paso, mientras más de mil viviendas cercanas siguen en una zona declarada inhabitable.
Autoridades locales y nacionales han realizado inspecciones recientes y plantean como solución definitiva la construcción de un túnel de aproximadamente 200 metros, con un costo estimado entre 100 y 120 millones de lempiras (unos 4 a 4.8 millones de dólares).
Sin embargo, la obra depende de financiamiento y decisiones políticas que aún no se concretan, mientras continúan las intervenciones temporales para habilitar el tránsito tras cada derrumbe.
Analistas y empresarios coinciden en que el problema no es nuevo, sino estructural. Señalan que la falta de planificación en una de las zonas más productivas del país pone en riesgo la competitividad de Honduras y evidencia una deuda histórica en infraestructura.







