Las tiendas de ropa usada en Honduras quedaron en el centro de una nueva regulación sanitaria luego de que las autoridades intensificaran los controles sobre estos negocios tras recibir denuncias de clientes por reacciones alérgicas y otros problemas de salud.
La Secretaría de Salud (Sesal) aclaró que estos establecimientos deberán tramitar una constancia cuyo costo es de 200 lempiras (unos US$8) y tendrá vigencia de un año. El documento certificará el cumplimiento de medidas ambientales y, según la institución, no constituye una licencia sanitaria.
La aclaración surgió después de que circularan versiones que advertían que los pequeños comerciantes tendrían que desembolsar hasta 20,000 lempiras (unos US$760) para continuar operando. Salud negó ese cobro y pidió evitar la difusión de información no confirmada.
Sin embargo, la controversia comenzó después de que comerciantes de La Ceiba denunciaran que habían recibido requerimientos para obtener licencias sanitarias. Medios de comunicación locales reportaron que el trámite mencionado tenía un costo oficial de L2,000 y que, sumando honorarios legales, podía elevarse hasta unos L23,000 (cerca de US$875) por establecimiento.
Reportes de alergias
Las autoridades justifican el refuerzo de los controles por un aumento de reportes relacionados principalmente con alergias. Las inspecciones pueden revisar las condiciones de higiene, ventilación, infraestructura y control de plagas, ante el riesgo de dermatitis y otras afecciones vinculadas con productos usados.
La medida también alcanza a otros negocios de servicios personales, como barberías y salones de belleza, y abre un nuevo debate en Honduras sobre cómo reforzar los controles sanitarios sin aumentar las cargas para pequeños comerciantes y emprendedores que dependen de estas actividades como fuente de ingresos.
