Guatemala enfrenta un nuevo deterioro de su seguridad alimentaria. La proyección oficial para julio-septiembre sitúa en 3.2 millones la cantidad de personas con dificultades graves para cubrir sus necesidades de alimentación.
La cifra representa un fuerte incremento frente al período de abril a junio, cuando se estimaban 2.5 millones de afectados. En términos nacionales, prácticamente uno de cada seis guatemaltecos se encuentra ahora en una situación de inseguridad alimentaria aguda.
Según la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria por Fases (CIF), alrededor de 2.98 millones de personas están en fase de crisis, mientras otras 197,000 se encuentran en emergencia, un nivel más severo marcado por grandes brechas en el consumo de alimentos, pérdida de medios de vida y mayor riesgo de desnutrición.
La problemática se concentra en Alta Verapaz, Zacapa, Jalapa, Jutiapa, Quiché, Chimaltenango, Suchitepéquez, Retalhuleu, Huehuetenango y Totonicapán. Las autoridades no descartan que la cantidad de departamentos afectados aumente debido a las condiciones climáticas previstas para los próximos meses.

El impacto de la sequía
Uno de los principales factores de presión es la falta de lluvia. Durante julio, Guatemala registró un déficit de precipitaciones del 35% en buena parte del territorio y de hasta 75% en cinco departamentos. La sequía ya amenaza la primera cosecha de maíz y frijol, clave para miles de familias rurales que dependen de esos granos para subsistir durante el resto del año.
Alta Verapaz aparece como el punto más crítico: es el único departamento que permanecería en fase de crisis entre octubre de 2026 y febrero de 2027. Allí, además del impacto climático, pesan factores estructurales como la pobreza extrema, la dependencia de la agricultura de subsistencia y las limitaciones para acceder a servicios básicos.
El deterioro también enciende las alarmas por la niñez. Hasta finales de julio, el Ministerio de Salud había identificado 12,974 casos de desnutrición aguda en menores de cinco años y 21 fallecimientos. La Secretaría de Seguridad Alimentaria y Nutricional prevé actualizar sus estimaciones en septiembre y reconoce que, ante el impacto de la sequía, El Niño y el aumento de precios, la cantidad de personas en crisis podría seguir creciendo.







