Guatemala registra 18 atentados contra políticos en dos años: 12 de las víctimas murieron

Los ataques alcanzaron a 19 autoridades, exfuncionarios y excandidatos desde abril de 2024; nueve tenían vínculos con el partido Vamos.

William Alberto Ramírez fue atacado el fin de semana.

La violencia ha alcanzado a los políticos en Guatemala en los últimos años. Al menos 18 atentados se han perpetrado contra estos.

El episodio más reciente ocurrió el 13 de septiembre de 2026. William Alberto Ramírez, concejal de Usumatlán, Zacapa, fue herido de bala durante una emboscada después de asistir a un partido de fútbol.

Según la investigación preliminar, un vehículo habría seguido al funcionario cuando salió del estadio municipal de Río Hondo. Los atacantes le interceptaron el paso en la aldea Chispán, Estanzuela. Ramírez permanecía estable en cuidados intensivos.

Un recuento basado en registros policiales muestra que la violencia ha alcanzado a alcaldes, concejales, exjefes municipales y antiguos aspirantes a cargos públicos en diferentes departamentos de Guatemala.

De las 19 figuras políticas atacadas, nueve habían sido electas o postuladas por Vamos. Entre ellas figuran los alcaldes Francis Chavajay, Gerson Ajcúc y Nelson Marroquín, quienes fueron asesinados.

Francis Chavajay también figura entre las víctimas de violencia en Guatemala.

La lista también incluye a dirigentes relacionados con UNE, Azul, Humanista, Podemos, Cabal, Valor, Unionista y Viva. Algunos fueron atacados dentro de negocios, durante actividades públicas o cuando se desplazaban en sus vehículos.

Las autoridades no han encontrado un único móvil detrás de los atentados. Las principales hipótesis incluyen rivalidades políticas, venganzas personales, disputas municipales, narcotráfico y posibles ajustes de cuentas.

En varios expedientes, los investigadores analizan si las víctimas planeaban competir nuevamente en las elecciones generales de 2027. Sin embargo, hasta ahora no se ha comprobado que exista una operación coordinada contra dirigentes políticos.

La sucesión de ataques aumenta la preocupación por la seguridad del próximo proceso electoral. El reto para las autoridades será esclarecer los crímenes y evitar que la violencia influya en la competencia política y el control de los gobiernos municipales.

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