El Gobierno de Guatemala confirmó que los aproximadamente 3,400 nuevos agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) que se graduarán en las próximas semanas recibirán el armamento necesario para incorporarse al servicio. El ministro de Gobernación, Marco Antonio Villeda, afirmó que existe suficiente equipo para esta promoción, pese a que meses atrás las autoridades advertían sobre un déficit de armas.
Según explicó el funcionario, el Ministerio de Gobernación completó el inventario utilizando un excedente de pistolas y armas que quedaron disponibles tras la baja de agentes por diferentes motivos. No obstante, reconoció que ese mecanismo solo resuelve la necesidad inmediata y que será indispensable adquirir más armamento para las siguientes promociones de policías.
La necesidad de fortalecer el arsenal de la PNC no es nueva. En noviembre de 2025, durante una citación en el Congreso, autoridades del Ministerio de Gobernación y de la institución policial informaron que apenas disponían de 1,500 armas de fuego, una cantidad insuficiente para equipar a los nuevos efectivos que ingresarían al servicio.

Compras directas
Como alternativa, el Gobierno anunció entonces que buscaría realizar compras directas a los gobiernos de Israel y Estados Unidos, con el objetivo de agilizar el proceso y evitar controversias entre proveedores locales. Sin embargo, ocho meses después, esas adquisiciones aún no se han concretado y tampoco se ha publicado un proceso de compra en el sistema oficial Guatecompras.
El retraso también está relacionado con una licitación nacional que contemplaba la compra de 10,000 armas de fuego a la empresa Mundo de las Armas. El proceso fue suspendido luego de que el Ministerio Público, encabezado por Consuelo Porras, abriera una investigación por presuntos favoritismos en la adjudicación del contrato.
Los informes de la Contraloría General de Cuentas señalaron inconsistencias en esa licitación, ya que, aunque participaron tres empresas, la junta calificó el proceso como si existiera un único oferente.
Además, una de las compañías participantes denunció que el modelo de arma solicitado ya ha sido descontinuado por varias fuerzas policiales y advirtió sobre un posible sobreprecio frente a otras opciones disponibles en el mercado, lo que mantiene en incertidumbre la modernización del equipamiento policial en Guatemala.






