El AeroMetro es uno de los proyectos de movilidad más ambiciosos impulsados en Guatemala en los últimos años. Se trata de un sistema de transporte eléctrico por cable que conectará zonas densamente pobladas de la capital con el municipio de Mixco, con el objetivo de reducir la congestión vial y los tiempos de traslado.
Sin embargo, el trazado del proyecto atraviesa áreas urbanas arboladas, lo que implicará la tala de al menos 721 árboles. Ante este escenario, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) estableció como requisito ambiental un plan de compensación forestal que supera ampliamente la cantidad de ejemplares removidos.
La obligación contempla la plantación de más de 2,500 árboles en distintos puntos de la ciudad. Según las autoridades, la medida busca no solo reponer la vegetación perdida, sino aumentar la cobertura verde urbana y reducir efectos como el aumento de temperatura, la pérdida de sombra y el deterioro del ecosistema urbano.
El plan de reforestación deberá ejecutarse en etapas y estará bajo responsabilidad de la empresa a cargo de la obra, con supervisión estatal. Los nuevos árboles serán plantados en áreas públicas, corredores viales y espacios estratégicos, con el objetivo de generar beneficios ambientales a largo plazo.

Para analistas y sectores ambientales, el caso del AeroMetro marca un precedente en la región al vincular grandes obras de infraestructura con compromisos ambientales concretos. El cumplimiento efectivo de la reforestación será clave para evaluar si el proyecto logra equilibrar desarrollo urbano y sostenibilidad en una de las ciudades más congestionadas de Centroamérica.







