La cantidad de nicaragüenses deportados de Estatados Unidos en lo que va de enero ya casi alcanza la cifra de 800, ritmo que de mantenerse podría afectar los ingresos por remesas en Nicaragua en 2026.
El dato se conoció en un contexto de aceleración de las expulsiones desde Estados Unidos y de cooperación activa del régimen Ortega-Murillo con la política migratoria de la administración del presidente Donald Trump.
De acuerdo con datos del Proyecto de la Datos de Deportación, cerca de 800 nicaragüenses han sido enviados de regreso a Nicaragua en al menos siete vuelos durante este primer mes del año.
El dato marca uno de los picos más altos de deportaciones en los últimos años.
Dos vuelos semanales
En comparación, durante enero de 2025, el prime mes de la administración de Donald Trump, fueron deportados 55 ciudadanos nicaragüenses, mientras que en este mismo periodo de 2026 la cifra ya ronda los 760 expulsados.
La cifra refleja el endurecimiento de las medidas migratorias en Estados Unidos y el aumento de la frecuencia de vuelos de repatriación hacia Managua.
Según registros de organizaciones que monitorean la movilidad forzada en Centroamérica, desde inicios de enero las autoridades estadounidenses incrementaron a dos vuelos semanales las deportaciones hacia Nicaragua.
Este ritmo sostenido de expulsiones evidencia, según analistas, una coordinación directa entre Washington y Managua, pese a las tensas relaciones políticas entre ambos gobiernos, especialmente en materia de derechos humanos y sanciones.
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Riesgo para las remesas
El investigador nicaragüense Manuel Orozco, especialista en migración y remesas, advirtió que de mantenerse esta tendencia, en 2026 podrían superarse los 10.000 deportados.
Este escenario traería consecuencias directas sobre la economía nacional, altamente dependiente de los envíos de dinero desde el exterior.
“Había unos 63.000 nicaragüenses con orden de deportación, más 60.000 con parole humanitario que no hicieron un proceso de ajuste de estatus. Los nicaragüenses están cada vez más expuestos a la deportación”, explicó Orozco.
El experto subrayó que una eventual reducción en la población migrante activa en Estados Unidos se traducirá en una caída sustancial de las remesas familiares, que en los últimos años se han convertido en uno de los principales sostenes de la economía nicaragüense.
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Remesas en riesgo de baja
“Por eso mi proyección de una disminución de remesas es real: si las deportaciones alcanzan las 10.000 personas, la caída será significativa, especialmente considerando que en 2025 prácticamente no hubo nueva migración”, alertó.
Las remesas representan actualmente más del 25 % del producto interno bruto (PIB) de Nicaragua, y son una fuente clave de ingresos para cientos de miles de hogares que enfrentan pobreza, desempleo y un prolongado estancamiento económico bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Las remesas desde EE. UU. a Nicaragua en el primer trimestre de 2025 fueron de 1 208 millones de USD (83,8 % del total).
Según otros cálculos, las remesas acumuladas totales estimadas en 2025 eran alrededor de 6 199 millones de dólares, según estimaciones del BID, aunque no hay desglose oficial por trimestre y origen.







