Una investigación periodística expone cómo, durante la administración de Xiomara Castro, las incautaciones de avionetas vinculadas al narcotráfico cayeron de forma drástica en Honduras, no por una reducción del delito, sino por una transformación en la forma de operar de estas redes.
Según el reportaje de El Heraldo de Honduras, las intercepciones de narcoavionetas disminuyeron cerca de un 80% durante el gobierno de Castro. El dato, lejos de reflejar un éxito en la lucha antidrogas, encendió alertas entre analistas y autoridades.
La investigación señala que las organizaciones criminales modificaron sus rutas y métodos para evadir controles, dejando atrás el uso frecuente de pistas clandestinas en zonas remotas del país.
En su lugar, habrían comenzado a utilizar aeropuertos formales o rutas más discretas, lo que dificulta su detección y permite un flujo más controlado de cargamentos ilícitos.
Este cambio operativo representa un desafío mayor para el Estado hondureño, ya que obliga a replantear los sistemas de vigilancia aérea y los mecanismos de control en infraestructura legal.
Honduras ha sido históricamente un punto estratégico para el tránsito de droga hacia Norteamérica, y esta evolución del narcotráfico evidencia la capacidad de adaptación de estas redes en Centroamérica.
