La salud mental se ha convertido en uno de los mayores desafíos para los sistemas sanitarios de Centroamérica y República Dominicana.
Un informe regional elaborado por el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica (COMISCA) revela que Costa Rica y El Salvador registran las tasas más altas de mortalidad por suicidio de la región, en un contexto donde las Américas son la única región del mundo que ha registrado un aumento sostenido de estos casos, con un crecimiento del 17% entre 2000 y 2019.
Los datos muestran que Costa Rica registró en 2021 una tasa de 8.1 suicidios por cada 100,000 habitantes, seguida por El Salvador con 7.6. Guatemala reportó 4.9, mientras que Belice, Nicaragua y República Dominicana alcanzaron 4.2. Panamá registró 3.3 y Honduras 3.0.
El documento señala que el suicidio constituye uno de los problemas de salud pública más complejos y urgentes de la región, debido a su impacto sobre las familias, las comunidades y los sistemas de salud.
La preocupación también se extiende al resto del continente. Entre 2000 y 2019, las Américas fueron la única región de la Organización Mundial de la Salud donde la mortalidad por suicidio aumentó, con un incremento del 17%, contrario a la tendencia observada en otras partes del mundo.
Las cifras más recientes muestran que más de 100,900 personas murieron por suicidio en las Américas durante 2021. Los hombres representan cerca del 80% de los casos registrados, aunque el informe advierte que las tasas entre mujeres han mostrado un crecimiento sostenido en varios países.
Factores de riesgo
Los especialistas identifican múltiples factores asociados a la conducta suicida, entre ellos la violencia, la pobreza, la desigualdad, el consumo de alcohol y drogas, así como las dificultades para acceder a servicios especializados de salud mental.
La situación de los adolescentes genera especial preocupación. El informe cita investigaciones que relacionan la ideación suicida con el acoso escolar, el ciberacoso, la depresión, la ansiedad y la falta de apoyo familiar o comunitario, factores que han cobrado mayor relevancia en los últimos años.
Otro desafío para los países de la región es mejorar los sistemas de registro y vigilancia epidemiológica. Los expertos advierten que existe un importante subregistro de casos, por lo que la magnitud real del problema podría ser superior a la reflejada en las estadísticas oficiales.
Ante este panorama, los países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA) aprobaron nuevos lineamientos regionales para fortalecer la prevención, mejorar la detección temprana y ampliar la coordinación entre los sectores de salud, educación, protección social y gobiernos locales, con el objetivo de contener una problemática que continúa creciendo en la región.
