Costa Rica contabilizó un total de 14,481 sismos a lo largo del 2025, aunque únicamente 123 de esos eventos fueron sentidos por la población, de acuerdo con el Informe Anual de Actividad Sísmica del Observatorio Vulcanológico y Sismológico (Ovsicori-UNA).
El estudio atribuye este comportamiento al entorno tectónico de Costa Rica, ubicado entre la placa del Coco y las placas del Caribe y Panamá, una zona altamente activa en términos geológicos. “La ubicación tectónica convierte al país en uno de los laboratorios naturales más activos para el estudio de la sismicidad en América Central”, afirmó el Ovsicori.
La mayoría de los movimientos telúricos fueron de baja magnitud, lo que explica por qué pasaron desapercibidos. El fenómeno es parte de lo que los expertos denominan “sismicidad de fondo”, una liberación de energía casi continua que ocurre mediante múltiples eventos menores.
El mes con mayor actividad fue octubre, con más de 2,000 temblores detectados, mientras que enero presentó la cifra más baja del año. Estas variaciones mensuales reflejan un patrón sísmico normal en la región, con eventos predominantemente entre magnitud 2 y 3.
A pesar del predominio de temblores leves, también se registraron sismos de mayor intensidad. El más fuerte ocurrió el 21 de octubre a las 9:57 p. m., con una magnitud de 6.2 y epicentro a 19 kilómetros al suroeste de Manuel Antonio, Quepos. En total, el país experimentó 43 sismos mayores a magnitud 4, de los cuales cuatro superaron los 5 grados.
Según el informe, la energía sísmica liberada en 2025 equivale a un solo terremoto de magnitud 6.9. No obstante, el Ovsicori aclaró que esto no implica que ese evento haya ocurrido, sino que es el resultado acumulado de miles de sismos menores.







