Las autoridades costarricenses advirtieron este viernes sobre un aumento de los asaltos armados a viviendas alquiladas mediante plataformas digitales, como Airbnb, una modalidad delictiva que tiene como principales víctimas a turistas extranjeros y que se ha intensificado en zonas turísticas del país.
El director interino del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, confirmó que los delincuentes identifican previamente las propiedades en alquiler y perfilan a los ocupantes antes de ejecutar los robos, principalmente en regiones costeras y rurales con alta afluencia de visitantes.
La advertencia se produjo tras un asalto ocurrido la noche del jueves en Nuevo Arenal de Tilarán, en la provincia de Guanacaste, a unos 180 kilómetros al noroeste de San José, donde un grupo de asaltantes irrumpió en una casa alquilada por turistas estadounidenses.
Tiroteo
Según el informe preliminar, al menos 3 sujetos armados retuvieron a 4 ciudadanos de Estados Unidos —3 hombres y una mujer— y los mantuvieron atados dentro de la vivienda.
Una alerta temprana permitió la rápida intervención de la Fuerza Pública, lo que derivó en un tiroteo en el que murió uno de los presuntos asaltantes, mientras otros tres o cuatro lograron huir.
Las autoridades indicaron que las víctimas fueron rescatadas sin lesiones graves y trasladadas a un centro médico con apoyo de la Cruz Roja Costarricense.
Los oficiales también resultaron ilesos, aunque varias patrullas presentaron impactos de bala.
Robos y homicidios
Soto explicó que este modo de operar se ha repetido en los últimos meses y que los delincuentes suelen buscar objetos de fácil reventa, como dispositivos electrónicos y joyas, aunque también se han documentado casos en los que obligan a las víctimas a realizar transferencias bancarias o movimientos con criptomonedas.
El OIJ hizo un llamado a la ciudadanía y a los visitantes para que alerten de inmediato al sistema de emergencias 9-1-1 ante cualquier situación sospechosa y refuercen las medidas de seguridad en alojamientos turísticos.
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Costa Rica atraviesa un contexto de creciente inseguridad, marcado por el aumento de homicidios y delitos vinculados al crimen organizado.
La situación ha encendido las alarmas por su impacto en la imagen del país, tradicionalmente considerado uno de los destinos más seguros de Centroamérica.
Sin embargo, desde 2023, Costa Rica ha venido sufriendo una ola de violencia homicida que ha elevado a cifra de asesinatos a 907 en 2023, 880 en 2024 y 873 en 2025.
