El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elogió de forma enfática a su par de El Salvador, Nayib Bukele, al calificarlo como “uno de mis presidentes favoritos” y “un gran aliado”, durante el Desayuno Nacional de Oración realizado en Washington.
Trump destacó el rol de Bukele en materia de seguridad y cooperación bilateral, y puso como ejemplo el sistema penitenciario salvadoreño. “Opera cárceles enormes, tan grandes que no se ve de un lado al otro. Son cárceles muy fuertes, pero hacen un trabajo muy humano”, afirmó ante los asistentes.
El mandatario estadounidense también aseguró que miles de criminales capturados en Estados Unidos fueron enviados a prisiones en El Salvador. Según Trump, entre ellos había asesinos, narcotraficantes y personas que ingresaron de manera ilegal al país y cometieron delitos graves. “Muchos de esos 11,888 asesinos hoy están en sus cárceles”, sostuvo.
En su discurso, Trump defendió su política de seguridad y respaldó el accionar de Bukele. “Solo quiero mantener a nuestro país a salvo”, dijo, en un mensaje que contrastó con el carácter religioso del evento, pero que reforzó su respaldo al presidente salvadoreño.
🚨 JUST IN: President Trump gives massive shoutout to El Salvador President NAYIB BUKELE at the prayer breakfast
Bukele is AWESOME! 🇺🇸🇸🇻
“One of my FAVORITE people, President Bukele of El Salvador! He has been so incredible. He has been such a great ally of this country!” 🔥… pic.twitter.com/ygBCrza5rP
— Eric Daugherty (@EricLDaugh) February 5, 2026
Tras esas declaraciones, Bukele tomó la palabra y centró su intervención en la transformación que vive El Salvador luego de décadas marcadas por la violencia. Señaló que el país pasó de ser uno de los más inseguros del mundo a convertirse en uno de los más seguros de la región.
El presidente salvadoreño subrayó que los avances en seguridad permitieron el regreso de miles de ciudadanos que habían migrado por miedo, y reafirmó el compromiso de su gobierno con la libertad, la innovación y el desarrollo, en un contexto global marcado por la incertidumbre.
El Desayuno Nacional de Oración se celebra anualmente en Washington desde 1953 y reúne a líderes políticos, religiosos y diplomáticos de más de 100 países. El evento busca promover el diálogo y la reflexión, aunque este año estuvo marcado por fuertes definiciones políticas y mensajes de seguridad regional.







