El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró que el 70 % de la población penitenciaria del país recuperará su libertad en menos de una década, al destacar que gran parte de los reos cumple penas cortas y participa en programas de trabajo y rehabilitación dentro del sistema carcelario.
Bukele hizo la afirmación durante una conferencia de prensa, en la que sostuvo que, aunque el Centro de Confinamiento del Terrorismo (CECOT) concentra a los criminales más peligrosos, el resto de las cárceles del país prioriza esquemas de reinserción social.
Según el mandatario, en los centros penitenciarios comunes los privados de libertad pueden reducir su condena mediante el trabajo, ya que por cada día laborado se les descuentan dos días de prisión, lo que acorta significativamente el tiempo efectivo de reclusión.
El ministro de Seguridad, Gustavo Villatoro, informó que desde la implementación del régimen de excepción, en marzo de 2022, se ha capturado a más de 91.000 presuntos pandilleros, en su mayoría acusados de agrupaciones ilícitas, delito que contempla penas de entre 20 y 30 años de cárcel.
De acuerdo con el censo poblacional de 2024, El Salvador registraba 107.055 personas privadas de libertad, aunque las autoridades no han precisado cuál es la cifra actual de la población penitenciaria tras las detenciones recientes.
Bukele remarcó que el CECOT está destinado a personas responsables de múltiples homicidios y lo calificó como “la cárcel más dura”, mientras que en otros penales los internos participan en labores comunitarias como reparación de escuelas, limpieza de playas y fabricación de mobiliario escolar.
La megacárcel salvadoreña fue visitada el viernes por el presidente electo de Chile, José Antonio Kast, quien consideró que el modelo aplicado en el país centroamericano es “duro pero necesario”, aunque aclaró que no todos los países deben replicarlo de la misma forma.
Desde el oficialismo, el subjefe de fracción de Nuevas Ideas, Caleb Navarro, reiteró que el régimen de excepción se mantendrá vigente hasta que todos los pandilleros estén condenados y no regresen a las calles, mientras Bukele insiste en que el enfoque combina castigo severo y rehabilitación.
