El asesinato del surfista estadounidense Kurt Van Dyke, de 66 años, ocurrido durante un violento robo en una localidad caribeña de Costa Rica, ha tenido amplia repercusión internacional y ha expuesto una vez más la inseguridad en ese país centroamericano.
El crimen ha conmocionado a la comunidad turística de Costa Rica, un país que durante décadas fue considerado un referente de estabilidad y seguridad en Centroamérica.
Van Dyke, empresario hotelero y residente en el país desde hace años, fue encontrado muerto el sábado 14 de febrero en un apartamento en Hone Creek, en el cantón de Talamanca.
El cuerpo presentaba heridas de arma blanca y signos de asfixia, según informaron medios locales y autoridades.
De acuerdo con los reportes preliminares, dos hombres armados irrumpieron en la vivienda, sometieron a la víctima y a su pareja, y permanecieron varios minutos en el lugar antes de huir con objetos de valor y un vehículo.
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Golpe al turismo tico
La mujer sobrevivió sin heridas de gravedad. El caso es investigado por el Organismo de Investigación Judicial, que aún no ha identificado a los sospechosos.
La noticia ha sido recogida por medios internacionales especializados en surf y turismo, que destacan la trayectoria de Van Dyke, conocido en la comunidad deportiva californiana y propietario de un hotel en la zona de Puerto Viejo.
El crimen ocurre en un contexto de creciente preocupación por la seguridad en Costa Rica, donde el aumento de homicidios y delitos violentos en los últimos años ha generado inquietud entre residentes, inversionistas y visitantes.
Para el sector turístico, que representa uno de los principales motores económicos del país, el impacto reputacional de hechos violentos contra extranjeros resulta especialmente sensible, en momentos en que la industria busca recuperar plenamente el flujo de viajeros internacionales.







